La tragedia ocurrida en la gruta de Chichicazapan, en Cuetzalan, que el pasado miércoles 15 de julio de 2026 cobró la vida de cuatro integrantes de la familia Peña, ha puesto en evidencia la falta de regulación y profesionalización en el turismo de aventura en Puebla. La secretaria de Desarrollo Turístico, Carla López-Malo Villalón, confirmó que esta cavidad nunca estuvo habilitada para recorridos turísticos y que en el estado no existe ningún guía certificado para expediciones en grutas de alta complejidad.
“El lugar en específico donde ocurrió el accidente no es una gruta abierta para turismo, nunca lo estuvo; es para manejo de tierra. Entonces, nunca debieron haber ingresado”, declaró la funcionaria.
El accidente se produjo cuando siete miembros de la familia Peña, acompañados por un guía, quedaron atrapados por la crecida del río subterráneo provocada por las lluvias. Tres lograron sobrevivir, pero la pérdida de cuatro vidas ha desatado una revisión exhaustiva de las condiciones en que se realizan estos recorridos.
Mientras se concluye un mapeo conjunto entre la Secretaría de Medio Ambiente, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), las grutas susceptibles a inundaciones permanecerán cerradas. No se abrirán nuevos recorridos ni se permitirá su comercialización hasta contar con una evaluación que garantice la seguridad de los visitantes.
López-Malo Villalón subrayó que Puebla carece de guías certificados en espeleobuceo, una especialidad indispensable para conducir expediciones en grutas complejas. “No tenemos ningún guía certificado para este tipo de grutas, que deberían contar con certificaciones especializadas”, afirmó.
En respuesta, la Secretaría de Desarrollo Turístico ha impulsado cursos y capacitaciones para formar espeleólogos y prestadores de servicios especializados. En la región de Cuetzalan, durante 2026, se han capacitado a 275 prestadores de servicios, un aumento del 100 por ciento respecto al año anterior. Entre 2024 y 2025, las acciones de capacitación, certificación y sensibilización crecieron casi 300 por ciento.
Además, se trabaja con los municipios para definir qué espacios podrán abrirse al turismo y cuáles deberán permanecer restringidos, buscando evitar tragedias similares. La dependencia también continuará con caravanas turísticas en todo el estado para promover la certificación de prestadores de servicios y aumentar el número de inscritos en el Registro Nacional de Turismo, con el fin de que los visitantes contraten únicamente a guías y agencias debidamente certificados.
Este enfoque en la regulación y profesionalización es un paso necesario para garantizar la seguridad en actividades turísticas de alto riesgo, y podría servir como modelo para otros estados con potencial en turismo de aventura. En un contexto donde el turismo sostenible y seguro es una demanda creciente, la experiencia de Puebla subraya la urgencia de un Estado activo que proteja tanto a visitantes como a comunidades locales.





