El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha propuesto a Gianni Infantino, actual presidente de la FIFA, como candidato para ocupar la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), según reportó el diario The New York Post. Esta iniciativa, que podría alterar las expectativas tradicionales sobre el perfil del próximo líder de la ONU, se da en un contexto de tensiones entre Trump y las instituciones multilaterales durante sus mandatos.
La relación entre Trump e Infantino se fortaleció durante la organización del Mundial 2026, celebrado en conjunto por Estados Unidos, México y Canadá, donde ambos coincidieron en diversos actos públicos. En ese marco, Infantino entregó a Trump el primer Premio de la Paz de la FIFA, un reconocimiento que simboliza la capacidad del dirigente deportivo para generar consensos, atributo que el exmandatario estadounidense valora como clave para la Secretaría General. Según fuentes citadas por The Post, Trump considera que Infantino “es respetado por todos en el mundo y reconoce que tiene una habilidad especial para unir a la gente”.
Este respaldo llega en un momento en que la ONU, actualmente dirigida por António Guterres, se prepara para elegir a su nuevo secretario general tras el anuncio de su jubilación. Entre los candidatos más mencionados figuran la expresidenta chilena Michelle Bachelet y el argentino Rafael Grossi, director del Organismo Internacional de Energía Atómica. La eventual candidatura de Infantino, de 56 años, rompería con la tradición de que el cargo recaiga en un representante de América Latina o el Caribe, región que no ha ocupado la Secretaría General desde Javier Pérez de Cuéllar (1982-1991).
Para asegurar el puesto, Infantino debe obtener el respaldo unánime de los 15 miembros del Consejo de Seguridad y la confirmación de la Asamblea General. Fuentes consultadas por The Post sugieren que podría contar con más nominaciones además de la presentada por Trump, lo que indicaría un movimiento estratégico para posicionar a un perfil no convencional en la diplomacia internacional.
No obstante, la relación entre Trump y la ONU ha sido históricamente conflictiva. Durante su primer mandato, el expresidente impulsó una política de “America First” que llevó a la retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París sobre cambio climático, del Consejo de Derechos Humanos de la ONU y al inicio del proceso de salida de la Organización Mundial de la Salud (OMS), aunque esta última medida fue revertida por su sucesor Joe Biden. En su segundo mandato, iniciado en 2025, Trump retomó estas políticas, ordenando nuevamente la salida del Acuerdo de París y de la OMS, argumentando que estas instituciones no defienden adecuadamente los intereses estadounidenses.
Este contexto pone en evidencia la paradoja de que un líder que ha cuestionado la cooperación internacional ahora impulse a un dirigente deportivo para encabezar la ONU, una organización que simboliza la diplomacia multilateral. La candidatura de Infantino podría representar un intento por renovar la imagen y el enfoque de la ONU, aunque también suscita dudas sobre la experiencia y el compromiso con los derechos humanos y las políticas sociales que demanda la comunidad internacional.
En un mundo donde la cooperación global enfrenta desafíos crecientes, la elección del próximo secretario general será crucial para definir el rumbo de la ONU en temas como el cambio climático, la salud pública y la defensa de los derechos civiles, áreas en las que la participación activa del Estado y la inclusión social son fundamentales. La propuesta de Trump, por tanto, abre un debate sobre el papel que deben jugar figuras no tradicionales en la política global y la necesidad de fortalecer, no debilitar, los mecanismos multilaterales.





