Nicolás Maduro compareció este miércoles 22 de julio de 2026 ante un tribunal federal en Nueva York, marcando su primera aparición pública tras varios meses de encarcelamiento. La audiencia, breve y con una duración menor a 20 minutos, dejó en evidencia un cambio notable en el aspecto físico del exmandatario venezolano, quien se presentó más delgado, con el cabello más corto y canoso, aunque mantuvo su característico bigote.
Maduro ingresó caminando por su propio pie, sin la cojera que había mostrado en comparecencias anteriores, y vestido con un uniforme color caqui. Durante la sesión, se mostró atento, tomó notas y, al concluir, sostuvo una conversación prolongada con su equipo legal antes de ser escoltado fuera de la sala. Su esposa, Cilia Flores, también asistió con un uniforme similar, luciendo el cabello recogido en una coleta teñida y usando gafas, mostrando una apariencia distinta a la de audiencias previas.
El juez Alvin Hellerstein, de 92 años, propuso que el juicio contra Maduro comience el 1 de junio de 2027, condicionado a la resolución previa de una solicitud de inmunidad que presentará la defensa. Los abogados argumentan que Maduro, en el momento de su detención, ejercía funciones como jefe de Estado, y que Flores era primera dama, por lo que ambos deberían gozar de inmunidad frente al proceso penal.
El tribunal estableció un calendario preliminar: la Fiscalía tendrá hasta el 15 de noviembre para presentar pruebas clasificadas, y la defensa iniciaría sus argumentos el 17 de noviembre, aunque no se descarta una posible ampliación de estos plazos.
Maduro se declaró no culpable en su primera comparecencia, el pasado 5 de enero, y enfrenta cargos por conspiración para cometer narcoterrorismo e importación de cocaína. Flores, por su parte, está acusada de importación de drogas y posesión de armas.
Este proceso judicial, que se prolongará durante los próximos meses, pone en el centro del debate la figura de la inmunidad diplomática, un punto clave que determinará si el juicio puede avanzar en la fecha propuesta. La audiencia de este miércoles también evidenció la complejidad política y legal que rodea a Maduro, cuyo caso sigue siendo un símbolo de las tensiones internacionales en torno a Venezuela y la justicia estadounidense.





