El representante comercial de la Casa Blanca, Jamieson Greer, advirtió que la continuidad del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) está condicionada a una cooperación plena del gobierno mexicano en temas clave, como la seguridad fronteriza y el tratado de aguas. Estas declaraciones se dieron en una comparecencia ante el Senado estadounidense, en un contexto de creciente tensión y revisión del acuerdo comercial.
Greer señaló que el presidente estadounidense enfrentará dificultades para respaldar la renovación o modificaciones del T-MEC si México no cumple con sus compromisos en todos los aspectos. “Desde la perspectiva del presidente Trump, es evidente que si queremos tener una relación comercial beneficiosa con México y llegar a algún tipo de acuerdo, México también debe colaborar en este asunto”, afirmó.
La postura de Washington se formalizó el pasado 1 de julio, cuando decidió no avalar automáticamente la continuidad del tratado y dio inicio al proceso de revisión previsto en el propio acuerdo. En lugar de ratificarlo sin cambios, la Casa Blanca busca aprovechar este periodo para exigir modificaciones sustanciales que corrijan problemas históricos, como el creciente déficit comercial con México y la insuficiente inversión de la industria automotriz en territorio estadounidense.
Uno de los puntos más sensibles para Estados Unidos es la participación de terceros países en el comercio regional. Greer enfatizó que “queremos asegurarnos de que cualquier comercio beneficioso entre nuestros países beneficie a nuestros países y no a un tercer país como Vietnam o China”. Esta preocupación refleja la intención de fortalecer la producción interna estadounidense y limitar la influencia de economías externas en el bloque comercial.
Además, el funcionario vinculó la revisión del T-MEC con la agenda diplomática y de seguridad. Aunque reconoció que el diferendo por el agua corresponde principalmente al Departamento de Estado, insistió en que México debe cooperar paralelamente en materia de seguridad fronteriza y en el cumplimiento de sus obligaciones relacionadas con el tratado de aguas para preservar una relación comercial sólida.
En este contexto, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, anunció que se reunirá con Greer este jueves 23 de julio, en medio de las negociaciones que definirán el futuro del tratado. Este encuentro será clave para evaluar la disposición mexicana ante las exigencias estadounidenses y para buscar un equilibrio que permita mantener vigente el T-MEC, un acuerdo fundamental para la economía regional.
La revisión del tratado ocurre en un momento en que México enfrenta retos estructurales en su política económica y social, y donde la cooperación bilateral podría ser un motor para impulsar proyectos de infraestructura y transporte público, como el cablebús en Puebla, que representan un avance hacia un desarrollo más inclusivo y sostenible. La disposición de México a colaborar en estos temas será determinante para evitar un estancamiento que podría afectar a millones de trabajadores y sectores productivos en la región.





