La inseguridad vuelve a golpear a San Martín Texmelucan con un bloqueo que ya cumple cuatro horas en la autopista México–Puebla, a la altura del kilómetro 93, en la junta auxiliar de Santa María Moyotzingo. Los manifestantes exigen la localización de Maricela Ruiz, desaparecida desde el pasado jueves, y mantienen cerradas las casetas de cobro número ocho, ubicadas en el kilómetro 96+500, lo que ha provocado un caos vehicular en ambos sentidos.
El cierre de la vialidad ha obligado a implementar cortes de circulación en puntos estratégicos: hacia Puebla en el kilómetro 90 y hacia la Ciudad de México en Santa Ana Xalmimilulco, municipio de Huejotzingo. A pesar de que los manifestantes ya sostuvieron diálogo con personal de la Secretaría de Gobernación del Estado y agentes de la Fiscalía General de Puebla, insisten en no liberar la circulación hasta que se esclarezca el paradero de Maricela Ruiz.
Este nuevo episodio de violencia y protesta refleja la persistente crisis de seguridad que afecta a la región, donde la ausencia de respuestas efectivas por parte de las autoridades alimenta la desesperación y la movilización social. En un contexto donde la movilidad y el acceso seguro a las ciudades son fundamentales, la paralización de una vía tan importante como la México–Puebla evidencia la urgencia de políticas públicas integrales que combatan la inseguridad y garanticen la protección de los derechos civiles.
En paralelo, la implementación de sistemas de transporte alternativos, como el cablebús proyectado para Puebla, podría ofrecer soluciones complementarias para mejorar la conectividad y reducir la vulnerabilidad de las comunidades ante bloqueos y actos violentos en las principales vías terrestres. Sin embargo, mientras estas iniciativas avanzan, la exigencia de justicia y seguridad para víctimas como Maricela Ruiz sigue siendo una demanda urgente e inaplazable.





