Ismael “El Mayo” Zambada, cofundador del Cártel de Sinaloa y considerado el último gran líder del narcotráfico mexicano, conocerá este lunes 20 de julio de 2026 su sentencia en Estados Unidos por cargos de narcotráfico y delincuencia organizada. A sus 76 años, Zambada García se encuentra recluido en una prisión estadounidense desde su arresto el 25 de julio de 2024, tras ser presuntamente trasladado a ese país mediante engaños, un hecho que ha generado múltiples cuestionamientos sobre la soberanía mexicana y la legalidad de la operación.
El juez Brian Cogan, en un tribunal de Brooklyn, será el encargado de dictar la condena que, según fuentes cercanas al caso, podría ser cadena perpetua con atención médica especializada. Esta resolución llega casi un año después de que “El Mayo” se declarara culpable de los cargos que se le imputan, consolidando así el fin de una era en el narcotráfico mexicano que comenzó a desmoronarse con la captura y extradición de Joaquín “El Chapo” Guzmán, su exsocio, quien ya cumple prisión de por vida en Estados Unidos.
La muerte en febrero pasado de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, durante un operativo militar en México, ha dejado a Zambada como el último capo de alto perfil en manos de la justicia estadounidense. Sin embargo, la violencia no ha cesado en el país. Una cruenta guerra interna entre los herederos de “El Mayo” y los hijos de “El Chapo” ha provocado alrededor de 2 mil muertes, evidenciando la persistencia de la fragmentación y el conflicto dentro del Cártel de Sinaloa.
Este conflicto también ha estado marcado por acusaciones de traición. Los seguidores de Zambada acusan a los hijos de Guzmán de haberlo entregado a Estados Unidos en una operación que aún genera dudas y controversias dos años después. En una carta, el propio “El Mayo” denunció haber sido secuestrado en México por Joaquín Guzmán López, hijo de “El Chapo”, y trasladado contra su voluntad a territorio estadounidense.
El gobierno mexicano ha señalado que la detención de Zambada fue resultado de una operación encubierta de autoridades estadounidenses en suelo nacional, lo que implicaría una violación a la soberanía del país. Por su parte, Estados Unidos ha negado cualquier participación en un supuesto secuestro. La polémica se intensificó recientemente cuando el FBI exhibió el avión utilizado para trasladar a “El Mayo” en una muestra pública, lo que llevó a México a exigir explicaciones sobre la actuación de esa agencia federal en territorio mexicano sin autorización.
Este caso no solo refleja la compleja relación bilateral en materia de seguridad y justicia, sino también la persistente influencia del narcotráfico en la política local. La justicia estadounidense ha vinculado al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, miembro del partido de Claudia Sheinbaum, con acusaciones de narcotráfico, lo que añade una capa más de tensión en un estado marcado por la violencia y la impunidad.
En este contexto, la sentencia de “El Mayo” Zambada no solo representa un golpe simbólico contra el narcotráfico, sino también un recordatorio de los desafíos que enfrenta México para recuperar el control y garantizar la justicia en un entorno donde las estructuras criminales siguen permeando la vida social y política. Mientras tanto, la sociedad mexicana observa con atención cómo se resuelve este capítulo, que podría marcar un antes y un después en la lucha contra el crimen organizado.





