A doce días de que Ismael Peña, de 40 años, y sus hijas Yazmín Lizbeth y Karime Peña Antonio, de 21 y 24 años respectivamente, quedaran atrapados en la gruta de Chichicazapan, en Cuetzalan, las labores de rescate para extraer sus cuerpos continúan suspendidas debido a las condiciones climáticas adversas en la Sierra Norte de Puebla.
La Coordinación General de Protección Civil estatal informó que la temporada de lluvias limita la ventana de seguridad para trabajar a entre 10 y 12 horas diarias, cuando para extraer cada cuerpo se requieren hasta 21 horas consecutivas de labores. Esta dificultad se agrava porque las víctimas se encuentran en una poza alimentada por una cascada de 15 metros de altura, con remolinos de hasta cuatro metros cúbicos, lo que complica el acceso y la maniobra de los rescatistas.
Para llegar al punto donde yacen los cuerpos, los equipos deben atravesar mil 600 metros de formaciones accidentadas con espacios tan estrechos que sólo permiten el paso de personas de complexión delgada. Además, el aumento del nivel del río subterráneo dentro de la gruta, provocado por las lluvias, bloquea los accesos y pone en riesgo la seguridad del personal.
Durante la última jornada de trabajo, realizada el pasado fin de semana, un grupo de 10 rescatistas quedó atrapado momentáneamente dentro del sistema de cavernas debido al incremento del caudal, lo que obligó a suspender las labores hasta que las condiciones sean seguras, sin que se haya establecido una fecha para reanudarlas.
Hasta ahora, sólo uno de los cuerpos ha sido parcialmente rescatado y asegurado a tres metros sobre el nivel de la poza, mientras que los otros dos permanecen dispersos en el agua. En los cuatro días que duraron las labores iniciales, los equipos lograron instalar un sistema de tendido de cuerdas de seguridad y un servidor de WiFi dentro de la gruta, preparando la infraestructura necesaria para continuar el rescate cuando el clima lo permita.
El grupo de seis turistas, entre ellos cuatro miembros de la familia Peña Antonio, fue llevado a la gruta por dos hombres vinculados a la agencia de recorridos turísticos Cuetzalan tu destino de aventura, que carecía de certificación para operar. Uno de los guías, identificado como Conrado, de 23 años, acompañó al grupo y, ante la intensificación de la lluvia, sugirió adentrarse más en la gruta para evitar mojarse.
Sin embargo, Ismael Peña y sus dos hijas cruzaron un río cuyo nivel subió rápidamente, impidiéndoles regresar y siendo arrastrados por la corriente. En contraste, Araceli, madre de familia, Agustín —novio de una de las jóvenes— y el guía lograron evitar el cruce y fueron rescatados con vida.
Este caso pone en evidencia la falta de regulación y supervisión en el turismo de aventura en zonas de alto riesgo, así como la necesidad de fortalecer los protocolos de seguridad y la infraestructura para emergencias en espacios naturales. Mientras tanto, la espera continúa para que las condiciones permitan rescatar a las víctimas y cerrar este capítulo trágico en la Sierra Norte poblana.





