La desaparición de Clara Karina García Fernández, una niña de 11 años, reveló una historia de violencia y abuso que trasciende la simple ausencia. La Fiscalía General del Estado (FGE) de Puebla informó que la menor fue privada de su libertad, drogada y abusada sexualmente durante más de 10 días por Antonio Everardo N., un hombre de más de 40 años que la mantuvo cautiva en la zona norte de la ciudad.
El rescate ocurrió en Bosques de Amalucan, segunda sección, cuando agentes ministeriales localizaron a Clara Karina en compañía del sujeto, quien intentó huir al percatarse de la presencia policial, pero fue detenido. Durante la captura, se le encontraron diversas dosis con aparente droga, lo que refuerza la hipótesis de que la menor fue sometida a sustancias para mantenerla bajo control.
Aunque inicialmente se presume que la niña salió de su domicilio por voluntad propia, fue en ese breve lapso cuando fue raptada y trasladada a un lugar donde permaneció oculta y víctima de múltiples delitos. La activación del Protocolo Alba permitió a la Fiscalía iniciar la búsqueda y lograr su localización antes de que la situación se agravara aún más.
Este caso pone en evidencia la vulnerabilidad de las niñas y niños en contextos urbanos y la necesidad de fortalecer los mecanismos de protección y respuesta inmediata. La pronta intervención de la FGE evitó que el agresor lograra su objetivo de sacar a la menor del estado, y ahora enfrenta cargos por privación ilegal de la libertad y abuso sexual.
La niña fue puesta a salvo y está bajo resguardo de las autoridades competentes para recibir atención especializada y seguimiento puntual. Este episodio, ocurrido en julio de 2026, subraya la urgencia de políticas públicas que garanticen la seguridad y los derechos de la infancia, así como la importancia de un Estado activo y comprometido en la protección social.





