Este miércoles 15 de julio de 2026, se levantaron los controles fronterizos entre España y Gibraltar, poniendo fin a más de un siglo de división física y tensiones históricas en la región. La eliminación de la verja, construida hace más de 100 años, marca un hito en las relaciones entre ambos territorios y abre un capítulo de libre circulación que beneficiará a miles de trabajadores y residentes.
Tras la medianoche de martes a miércoles, decenas de personas y vehículos cruzaron sin someterse a revisiones aduaneras, en virtud del tratado de libre circulación firmado el martes en Bruselas entre España, Reino Unido y la Unión Europea. Este acuerdo, resultado de negociaciones posteriores a la salida británica de la UE en 2020, elimina los controles que durante décadas generaron largas filas y frustración, especialmente en periodos de tensión política por la soberanía del Peñón.
Gibraltar, con sus aproximadamente 40 mil habitantes, depende económicamente de unos 15 mil 500 trabajadores transfronterizos que diariamente cruzan desde España. La fluidez en la frontera facilitará la contratación y retención de estos empleados, como destacó Owen Smith, presidente de la Federación de Pequeñas Empresas de Gibraltar, quien calificó el acuerdo como “muy positivo” para la vida cotidiana y la economía local.
El ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo, celebró la medida como la eliminación de “las barreras físicas de una época pasada de fricción”, aunque subrayó que el enclave mantendrá “las llaves” de su “puerta principal”. Por su parte, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, visitó la zona fronteriza el mismo miércoles, donde se retiraba la vieja verja metálica, y recordó que este acto pone fin al “último muro que queda dentro de la Unión Europea”.
La historia de esta frontera está marcada por episodios de cierre y aislamiento. En 1969, el dictador Francisco Franco ordenó clausurar la frontera tras un referéndum en Gibraltar que reafirmó su vínculo con Reino Unido. El cierre duró 13 años, interrumpiendo el movimiento diario de trabajadores y separando familias, un legado que ahora comienza a revertirse.
El acuerdo también alinea a Gibraltar con las normas del espacio Schengen, aunque los viajeros procedentes de fuera de esta zona continuarán mostrando pasaporte en el aeropuerto y puerto del territorio. Para España y el Reino Unido, esta apertura representa no solo un avance en la cooperación bilateral, sino un paso hacia una Europa más integrada y menos fragmentada, donde las fronteras físicas ceden ante la movilidad y la convivencia.





