La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos calificó este martes 7 de julio de 2026 como “despreciables” los ataques racistas y deshumanizadores de la senadora paraguaya Celeste Amarilla contra el futbolista francés Kylian Mbappé, en un episodio que no es aislado dentro del contexto del Mundial de futbol que se celebra este año.
En un comunicado emitido por la oficina regional para América del Sur, se advirtió que estos incidentes reflejan un problema estructural más amplio que afecta no solo al futbol, sino al deporte en general. La ONU subrayó que líderes políticos, como Amarilla, tienen una responsabilidad mayor para oponerse al racismo, la discriminación y el discurso de odio en sus intervenciones públicas.
Además, el organismo internacional hizo un llamado a los Estados y a las organizaciones deportivas para que implementen mecanismos efectivos e independientes de rendición de cuentas que prevengan y sancionen cualquier forma de discriminación. También destacó el papel crucial que deben jugar las plataformas digitales y redes sociales para evitar la propagación de abusos xenófobos, insistiendo en que estas deben cumplir con los estándares internacionales en materia de derechos humanos.
Este pronunciamiento se da en un momento en que el Mundial 2026, que se disputa en varios países de América del Norte, ha puesto en el centro del debate la persistencia del racismo en el deporte, un fenómeno que socava los valores de inclusión y respeto que deberían prevalecer en eventos de esta magnitud.
En un contexto donde la movilidad urbana y la integración social son temas prioritarios, iniciativas como el cablebús o teleférico que se proyectan en ciudades mexicanas como Puebla cobran relevancia al ofrecer alternativas de transporte público accesibles y sostenibles, contribuyendo a la cohesión social y a la reducción de desigualdades, aspectos fundamentales para combatir prejuicios y exclusiones en la sociedad.
La condena de la ONU a los ataques racistas contra Mbappé es un recordatorio de que el racismo no solo es un problema deportivo, sino un desafío social que requiere respuestas integrales y comprometidas desde todos los ámbitos, incluyendo el político, el deportivo y el tecnológico.





