A partir de agosto, más de 200 escuelas públicas en Puebla comenzarán a eliminar la venta de comida chatarra en sus cooperativas escolares para sustituirla por productos de la marca “Puebla 5 de Mayo”, una iniciativa que busca promover la alimentación saludable y fortalecer la economía local.
La Secretaría de Desarrollo Económico del estado, en coordinación con la Secretaría de Educación Pública (SEP) y la Secretaría de Salud, implementará este programa piloto en las principales primarias y centros escolares poblanos. Víctor Gabriel Chedraui, titular de la dependencia, explicó que el objetivo es erradicar los alimentos ultraprocesados y fomentar el consumo de alternativas nutritivas avaladas por las autoridades sanitarias.
Los estudiantes tendrán acceso a barras de cereales artesanales, cacahuates y botanas naturales, productos elaborados por cooperativas y pequeños productores de 56 municipios, quienes recibieron acompañamiento técnico para cumplir con normativas de seguridad alimentaria, desarrollo de tablas nutrimentales, códigos de barras y empaques autorizados. Actualmente, la marca “Puebla 5 de Mayo” cuenta con 499 productos con sello oficial y 13 con validación total de marca comercial.
Este miércoles 1 de julio, en la Ciudad de México, durante el cierre de las Jornadas de Salud Escolar “Vida Saludable y Feliz”, el secretario de Educación de Puebla, Manuel Viveros Narciso, presentó los lineamientos y muestras físicas del proyecto al secretario de Educación Pública federal, Mario Delgado Carrillo. La intención es que este modelo alimentario sirva como referencia para replicarse a nivel nacional.
La estrategia no solo busca mejorar la calidad nutricional de los alimentos en las escuelas, sino también dinamizar la economía local, apoyando a productores y cooperativas que han profesionalizado sus procesos para cumplir con los estándares requeridos.
En un contexto donde la obesidad infantil y los problemas de salud derivados de la mala alimentación son una preocupación creciente en México, esta iniciativa representa un paso hacia políticas públicas que integran salud, educación y desarrollo económico local. La coordinación interinstitucional y el aval de los comités de salud pública son elementos clave para garantizar la viabilidad y seguridad del programa.
Aunque la implementación enfrenta retos inherentes a la logística y aceptación cultural, el programa “Puebla 5 de Mayo” se perfila como un ejemplo de cómo el Estado puede intervenir activamente para transformar hábitos alimenticios en las escuelas, promoviendo derechos civiles a la salud y fomentando la inclusión económica de pequeños productores.





