El pasado 17 de junio, David Sides Fuentes, residente en Mérida, Yucatán, presentó ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) la solicitud para registrar la marca y el logotipo de “El Pato Merlín. El pato de la suerte” por un periodo de 10 años, según consta en el expediente 3643308.
El diseño que busca proteger incluye un pato con una playera verde que porta una imagen de Quetzalcóatl, similar a la utilizada por la Selección Mexicana de Futbol, y el Calendario Azteca de fondo. La solicitud contempla el uso de la marca en múltiples ámbitos comerciales, desde campañas políticas hasta incubadoras de negocios y gestión empresarial de artistas y deportistas.
Esta acción ha generado una fuerte controversia, pues la familia legítima del “Pato Merlín”, conocida por su trabajo cotidiano y presencia en redes sociales, no es propietaria de la marca. En respuesta, Karla, dueña del popular pato, anunció que procederá a registrar oficialmente la marca para proteger su identidad y sustento.
Ayer lunes 22 de junio, durante la conferencia matutina en Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo condenó el intento de apropiación y aseguró que su gobierno apoyará a la familia en todo lo necesario para garantizar su calidad de vida. “No es justo que alguien más quisiera registrar al pato como una marca. ¡Imagínense, qué abuso!”, declaró la jefa del Ejecutivo federal, quien confirmó que ya se ha brindado ayuda para registrar el ave ante el IMPI.
Este caso pone en evidencia la vulnerabilidad de figuras populares y símbolos culturales frente a prácticas que buscan lucrar con su imagen sin reconocimiento ni beneficio para sus legítimos creadores. En un contexto donde la protección de derechos civiles y la justicia social son prioritarios, la intervención estatal resulta fundamental para evitar que el capital privado se apropie de bienes simbólicos que representan la identidad y el esfuerzo de comunidades trabajadoras.





