Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum rechazaba su boleto para la inauguración del Mundial 2026, celebrada este jueves 18 de junio, y declaraba que “los precios son muy altos y muy poca gente puede pagar una entrada”, las redes sociales protagonizaban su propio partido: la cacería de funcionarios y políticos entre las localidades del Estadio Ciudad de México.
Sheinbaum explicó que decidió no asistir al encuentro entre México y Sudáfrica, pese a haber recibido una invitación del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, argumentando que los elevados costos de los boletos influyeron en su decisión. Su boleto terminó en manos de una joven futbolista indígena, en un gesto que el gobierno presentó como coherente con el principio de austeridad republicana.
Sin embargo, las imágenes que comenzaron a circular en redes sociales contaron otra historia. Entre los contenidos difundidos en plataformas como X y Facebook aparece un clip en el que, de espaldas y de perfil, se puede observar a una persona en las tribunas del Estadio Azteca que usuarios identifican como Marcelo Ebrard, secretario de Economía.
Las imágenes, tomadas desde lejos y sin que se aprecie el rostro con claridad, no permiten confirmar la identidad de la persona, y hasta el momento ningún medio ha verificado oficialmente que se trate del titular de la cartera económica.
Este supuesto video, cuya autenticidad e identidades no han sido corroboradas, ha alimentado el debate sobre los límites reales del discurso oficial y la coherencia entre las palabras y acciones de los funcionarios públicos.
Ebrard no sería el único señalado. Entre los asistentes que llamaron la atención durante la inauguración figuraron la empresaria y asesora presidencial Altagracia Gómez, el diputado morenista Mario Miguel Carrillo, el exfutbolista y diputado federal Cuauhtémoc Blanco, el polémico exsecretario técnico de Seguridad Carlos Torres, así como el extitular de la UIF Santiago Nieto y su esposa, la consejera del INE Carla Humphrey.
Este episodio pone en evidencia la tensión entre la austeridad proclamada por el gobierno y la presencia visible de figuras públicas en eventos de alto perfil, en un contexto donde el acceso a espectáculos deportivos masivos sigue siendo limitado para amplios sectores de la población.





