La psicosis en Puebla por el llamado “tirador de la Atlixcáyotl” se reavivó este jueves 28 de mayo de 2026, cuando empleados de Grupo Phimsa denunciaron que el vehículo en el que viajaban recibió un impacto de bala mientras circulaban sobre la Vía Atlixcáyotl. Afortunadamente, no se reportaron personas lesionadas en este nuevo episodio.
De acuerdo con los primeros reportes difundidos en redes sociales y medios locales, el automóvil presentó daños compatibles con un disparo de arma de fuego en una de las vialidades más importantes de la zona metropolitana de Puebla. Este incidente se suma a otro registrado apenas un día antes, cuando un joven denunció que una bala impactó su automóvil y quedó incrustada en uno de los asientos.
Desde febrero pasado, la problemática ha escalado con múltiples reportes de automovilistas que aseguran haber sido víctimas de disparos o impactos sospechosos en la Vía Atlixcáyotl y el Periférico Ecológico. Entre los casos más graves se encuentra el de un menor de edad que resultó herido por una bala perdida mientras viajaba con su madre sobre el Periférico Ecológico, un hecho que evidenció la gravedad y el riesgo para la población.
La Secretaría de Seguridad Pública de Puebla confirmó que mantiene investigaciones sobre un posible tirador ubicado en edificios cercanos a la Atlixcáyotl y el Periférico. El análisis de trayectorias y ángulos de impacto apunta a que algunos disparos podrían provenir de una zona elevada entre ambas vialidades.
Francisco Sánchez González, titular de la SSP estatal, reconoció semanas atrás la existencia de varios casos documentados de disparos contra automovilistas, aunque aclaró que aún no se ha determinado si todos los ataques provienen de una misma persona o si algunos corresponden a balas perdidas.
Mientras tanto, la preocupación ciudadana sigue creciendo en redes sociales, donde usuarios exigen mayor vigilancia y acciones contundentes en la zona de Angelópolis y la Vía Atlixcáyotl, arterias con alto flujo vehicular que diariamente son transitadas por miles de automovilistas, trabajadores y estudiantes.
Este patrón de violencia urbana pone en evidencia la necesidad urgente de reforzar la seguridad pública y la supervisión en espacios que deberían ser seguros para la movilidad cotidiana, en un contexto donde la impunidad y la falta de respuestas efectivas alimentan la incertidumbre y el temor colectivo.





