Trabajadoras de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), colaboradoras del ministro Irving Espinosa Betanzo, han desatado polémica al utilizar las instalaciones del máximo tribunal para grabar comerciales de una marca de botanas naturistas, específicamente para la red social TikTok.
De acuerdo con lo difundido, se trata de dos comerciales realizados para la marca Snack’in for you, que promociona botanas elaboradas con productos naturales, bajos en grasa y con proteínas. Los videos, que ya circulan en las redes sociales de la marca, muestran a las trabajadoras consumiendo los productos dentro de las oficinas de la SCJN, aparentemente en el tercer piso, donde se ubican las ponencias de los ministros. Ninguno de los videos identifica a las responsables de la grabación.
El impacto en redes ha sido considerable: uno de los videos supera las 458 mil reproducciones, mientras que el otro acumula 5 mil 436. En los comentarios, usuarios identificaron las oficinas de la Corte y criticaron que, mientras el tribunal enfrenta un creciente rezago, sus empleados dediquen tiempo a la grabación de comerciales.
Este medio día, la SCJN emitió un comunicado en el que aseguró que abrirá una investigación sobre los hechos, luego de que medios de comunicación dieran a conocer la situación.
No es la primera vez que la sede del Poder Judicial se convierte en escenario para aspirantes a influencers. En noviembre del año pasado, Lizeth Karina Villeda García, entonces directora de Documentación de la SCJN, utilizó su oficina como set de grabación durante su horario laboral para impulsar su carrera como “coach en liderazgo consciente”. Tras ser exhibida en redes sociales, Villeda García renunció a su cargo, aunque en abril pasado fue designada al frente de la Comisión de Carrera Judicial del Poder Judicial de la Federación (PJF), donde ahora supervisa la formación y evaluación de jueces, magistrados y otros funcionarios.
El fenómeno no termina ahí. En 2022, Cristian Edgar Guerrero Flores, conocido como “Magazo” en TikTok, fue contratado por el entonces presidente de la SCJN, Arturo Zaldívar, con un salario de 93 mil 522 pesos mensuales para asesorarlo y generar contenido en redes sociales, utilizando también las instalaciones de la Corte. Tras la salida de Zaldívar de la presidencia, Guerrero Flores fue recontratado como asistente de gestión y seguimiento, con un salario de 36 mil 117.8 pesos mensuales.
Con la nueva integración de la Corte en septiembre del año pasado, Guerrero Flores fue contratado en la ponencia del ministro Arístides Rodrigo Guerero García, conocido como “el ministro chicharrón”, primero como técnico operativo con un salario de 34 mil 430.51 pesos mensuales, y este año ascendido nuevamente a asistente de gestión y seguimiento, con un sueldo de 46 mil 811.38 pesos mensuales libres de impuestos. Según el Manual de Puestos de la Corte, este cargo requiere título y cédula profesional, así como dos años de experiencia, requisitos que Guerrero Flores aún no cumple, de acuerdo con el Registro Nacional de Profesionistas de la SEP.
Estos episodios evidencian una tendencia creciente en la SCJN: el uso de recursos públicos y espacios institucionales para fines personales y comerciales, en un contexto donde la transparencia y la ética en el servicio público son cada vez más exigidas por la sociedad.




