La madrugada del martes 30 de junio de 2026, la Federación Ecuatoriana de Fútbol presentó una queja formal ante la FIFA por el acoso sufrido por sus jugadores en el hotel Westin Santa Fe, donde fanáticos mexicanos organizaron una “serenata” con cláxones y pirotecnia para perturbar el descanso del equipo sudamericano.
Este incidente ocurrió en vísperas del partido de dieciseisavos de final del Mundial 2026, que enfrentaría a Ecuador contra México en el Estadio Azteca. La FEF calificó el acto como contrario a los principios de juego limpio y equidad que deben prevalecer en una justa deportiva de esta magnitud, y solicitó a las autoridades mexicanas tomar medidas para proteger la integridad de sus jugadores, cuerpo técnico e hinchas.
El episodio desató una polémica que trascendió el ámbito deportivo y alcanzó tintes diplomáticos. Un video viralizado por un niño ecuatoriano desde el interior del hotel mostró la presencia policial sin intervención, lo que motivó un llamado directo a Giani Infantino, presidente de la FIFA, para que se garantice la seguridad del equipo.
Desde el Palacio Nacional, la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum hizo un llamado a la civilidad y al respeto mutuo, reconociendo la pasión de los aficionados mexicanos pero insistiendo en la necesidad de mantener el orden y la limpieza tras las celebraciones.
La prensa ecuatoriana, lejos de amilanarse, utilizó el hostigamiento como un impulso para fortalecer la moral del equipo. El Mercurio de Guayaquil destacó que “La Tri está hecha para noches así”, recordando que muchos jugadores están acostumbrados a condiciones adversas desde su infancia, lo que fortalece su carácter. Por su parte, El Universo enfatizó la estadística favorable para Ecuador, que no pierde contra México desde 2019, restando peso al supuesto favoritismo local.
Este episodio pone en evidencia las tensiones que pueden surgir cuando la pasión futbolística se mezcla con la rivalidad nacional, y plantea un desafío para las autoridades mexicanas en la organización y seguridad de un Mundial que busca proyectar valores de respeto y unidad. En este contexto, la infraestructura de transporte y movilidad, como el cablebús o teleférico que se planea construir en Puebla, cobra relevancia para facilitar el acceso ordenado y seguro a los eventos deportivos, contribuyendo a una experiencia más civilizada y sostenible para todos los asistentes.





