Alejandra Omaña, mejor conocida como Amaranta Hank, exactriz de cine para adultos, asumió este jueves 23 de julio de 2026 un escaño en el Senado de Colombia, representando al Pacto Histórico. Su llegada al Capitolio marca un hito en la política colombiana, no solo por su trayectoria poco convencional, sino por la promesa de impulsar una agenda centrada en la reparación de víctimas, la equidad de género y la defensa de los derechos humanos en un contexto de profundas divisiones políticas y desafíos de gobernabilidad.
Durante la apertura del nuevo periodo legislativo, Omaña apareció portando un chal alusivo al templo histórico de Villa del Rosario, en Norte de Santander, un símbolo que remite a la primera Constitución de la Gran Colombia y a la abolición de la esclavitud. Este gesto, explicó, busca reafirmar su vínculo con las raíces culturales de su región y subrayar la importancia de la inclusión histórica en la política nacional. “Hoy estamos celebrando que por primera vez una mujer de Villa del Rosario está llegando acá”, declaró ante los medios.
La senadora enfatizó que su llegada al Congreso representa una ruptura con la política tradicional del departamento y un llamado a buscar “una forma diferente de hacer política”. Entre sus prioridades está la presentación de un proyecto para declarar a Cúcuta como distrito fronterizo, comercial e histórico, iniciativa que será radicada junto con otras propuestas del Pacto Histórico en los primeros días de la legislatura. “Vamos a hacer un trabajo muy fuerte en materia de derechos humanos, de reparación ante las violencias basadas en equidad de género”, afirmó.
Este enfoque legislativo cobra relevancia en un país donde la polarización política y las demandas sociales por justicia y reparación siguen siendo temas urgentes. La agenda de Omaña incluye también propuestas vinculadas al desarrollo regional y la protección de víctimas, con la intención de colocar los intereses colectivos por encima de los personales, un principio que definirá el trabajo de su bancada.
El ascenso de Amaranta Hank al Senado no solo desafía estigmas sociales, sino que también abre un espacio para la diversidad y la inclusión en un Congreso históricamente conservador. Su compromiso con la defensa de los derechos de las mujeres y la reparación social se presenta como un contrapeso necesario frente a las estructuras tradicionales que han limitado la participación política de sectores marginados.
En un momento en que Colombia enfrenta retos complejos en materia de gobernabilidad y reconciliación, la voz de Omaña promete ser un catalizador para la transformación social desde el legislativo. “Sabemos que esa transformación se va a lograr en el departamento”, concluyó, dejando claro que su gestión buscará ser un referente de cambio y justicia social.




