La presidenta Claudia Sheinbaum utilizó su presencia en Nueva York para la final de la Copa del Mundo de futbol como un espacio estratégico para abordar, aunque brevemente, las negociaciones del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) con el entonces presidente estadounidense Donald Trump y el primer ministro canadiense Mark Carney. Durante su conferencia, la mandataria informó que este lunes 20 de julio de 2026 se reanudan en México las conversaciones con Estados Unidos para dar continuidad a la construcción del acuerdo comercial.
Sheinbaum relató que inicialmente había recibido una invitación para asistir al partido entre España y Argentina, la cual decidió declinar. Sin embargo, el viernes por la tarde recibió una llamada directa de Trump, quien la invitó personalmente a la final en Nueva York: “vas a venir Claudia —me dijo— y yo le respondí, si usted me invita. Sí, estás invitada, vas a estar sentada junto a nosotros, me comentó”.
La presidenta explicó que, pese a planear viajar en avión comercial con su comitiva, las tormentas eléctricas en Nueva York el sábado por la tarde obligaron a cancelar el vuelo, por lo que se optó por utilizar un avión de la Secretaría de la Defensa Nacional para trasladarse.
Durante el evento, Sheinbaum tuvo oportunidad de intercambiar palabras con funcionarios estadounidenses, entre ellos el secretario de Estado Marco Rubio, así como con el rey Felipe VI y el presidente español Pedro Sánchez, además de Mark Carney. La mandataria destacó que la organización del Mundial fue un ejemplo de coordinación entre los tres países, un antecedente positivo para la cooperación regional.
Tras la final, la presidenta señaló que la espera para regresar a México se extendió por tres horas debido a la alta demanda de vuelos, llegando a la Ciudad de México a las dos de la madrugada de este lunes 20 de julio.
Sheinbaum defendió su asistencia como una decisión acertada ante una invitación personal que no podía declinar, subrayando que el deporte puede ser un canal para fortalecer relaciones diplomáticas. “Fue positivo que estuviéramos los gobernantes de los tres países organizadores”, afirmó, aunque aclaró que no se profundizó en temas arancelarios durante el partido, pues no era el momento ni el lugar para ello.
Respecto a su relación con Trump, la presidenta reconoció diferencias en varios temas de la agenda bilateral, pero enfatizó que siempre se ha buscado mantener una buena relación entre México y Estados Unidos. También advirtió que, cualquiera que hubiera sido su decisión de asistir, sectores conservadores la habrían criticado, por lo que consideró que la participación fue oportuna y beneficiosa.
En cuanto a las negociaciones del T-MEC, Sheinbaum explicó que, tras la decisión de Estados Unidos de no renovar el tratado por 16 años, ahora se debe acordar anualmente. La intención es establecer bases sólidas en esta primera negociación para que las revisiones futuras se centren en el cumplimiento de lo pactado.
Uno de los puntos clave es el intento de Estados Unidos por reforzar las reglas de origen para que una mayor proporción de productos se fabriquen en América del Norte, con énfasis en la producción estadounidense. Sin embargo, la presidenta dejó claro que México defenderá su economía y buscará la eliminación de los aranceles que actualmente se cobran a mercancías mexicanas, un aspecto fundamental para la competitividad del país.
Este episodio pone en relieve la complejidad y la importancia de mantener abiertos los canales de diálogo en un contexto donde la integración económica regional enfrenta retos y presiones proteccionistas, y donde la diplomacia deportiva puede abrir espacios para la negociación política.





