La Fiscalía General del Estado de Puebla ha elevado la búsqueda de los presuntos responsables por la muerte de Blanca Adriana Vázquez Montiel más allá de las fronteras nacionales. Este jueves 9 de julio de 2026, se confirmó la emisión de una orden de aprehensión y una ficha roja de Interpol contra Diana Alejandra Palafox Romero y su hijo, señalados como responsables en los hechos ocurridos tras un procedimiento estético en la Clínica Detox, ubicada en la Calzada Zavaleta.
Blanca Adriana, de 37 años, ingresó el 18 de mayo para someterse a una liposucción MicroAire con Endolifting. Según la investigación, horas después del procedimiento, el personal de la clínica envió a su esposo a comprar medicamentos, vendas y una faja; al regresar, encontró el inmueble vacío y los teléfonos de la supuesta clínica ya no respondían.
El caso tomó un giro crucial cuando la familia entregó un video en el que presuntamente se observa a dos personas sacando a Blanca Adriana inconsciente del lugar. Días después, su cuerpo fue localizado en un canal de agua en Altzayanca, Tlaxcala, hallazgo confirmado por la Fiscalía de ese estado a su homóloga de Puebla. Las autoridades determinaron que la causa de muerte fue un paro cardiorrespiratorio derivado de una depresión del sistema nervioso central por exceso de anestesia.
Las indagatorias también revelan que Diana Alejandra Palafox Romero presuntamente carecía de cédula profesional y operaba una clínica donde ofrecía procedimientos estéticos y ginecológicos de alto riesgo a bajo costo, incluyendo liposucciones, endolifting, aplicación de Botox, implantes hormonales y otros tratamientos invasivos.
Además, la Fiscalía investiga un presunto esquema de usurpación de identidad profesional y falsificación de documentos, ya que la mujer habría utilizado una cédula profesional perteneciente a otra médica y una constancia académica presuntamente apócrifa para acreditar su preparación.
Tras los cateos realizados en la clínica, las autoridades detectaron la eliminación de publicaciones, fotografías y videos de las redes sociales vinculadas al establecimiento, aunque continúan integrando pruebas para fortalecer el caso.
Hasta el momento, Diana Alejandra Palafox Romero, su hijo Carlos Quezada Palafox y una colaboradora identificada como Karen permanecen prófugos, mientras las autoridades mantienen activa su búsqueda con apoyo internacional. Este caso pone en evidencia la urgente necesidad de fortalecer la regulación y supervisión de clínicas estéticas, especialmente en contextos donde la impunidad y la falta de control ponen en riesgo la vida de las personas.




