La selección de la República Democrática del Congo puso contra las cuerdas a Inglaterra en los 16avos de final del Mundial celebrado en Atlanta, manteniendo la ventaja por más de setenta minutos hasta que Harry Kane igualó el marcador. Este desempeño, que reflejó la resiliencia y el nivel futbolístico del país africano, fue destacado por el director técnico francés Sébastien Desabre, de 49 años, quien reconoció el orgullo que siente pese a la eliminación.
Congo, que regresó a una Copa del Mundo 52 años después de su debut en 1974 cuando aún se llamaba Zaire, terminó como el mejor de los terceros en la fase de grupos tras empatar con Portugal (1-1), caer ante Colombia (1-0) y vencer a Uzbekistán (3-1). “Estamos más orgullosos que decepcionados. Por supuesto, nos da pena tener que abandonar el Mundial, pero hemos marcado cinco goles en el torneo y nos hemos enfrentado a selecciones mucho mejor clasificadas”, afirmó Desabre.
Sin embargo, la rueda de prensa posterior al partido tuvo un desenlace inesperado que desconcertó incluso al propio entrenador. Cuando el moderador anunció, aún con periodistas presentes, que Desabre había perdido a su padre pocas horas antes, el técnico mostró una reacción de sorpresa y agradecimiento breve antes de retirarse del lugar. Este momento reveló la dimensión humana detrás del deporte y la fortaleza emocional que el equipo ha demostrado en medio de una crisis sanitaria y social en su país.
La República Democrática del Congo enfrenta una grave situación con un aumento de casos confirmados de ébola, que según las autoridades locales y reportes de la agencia Reuters, alcanzan ya los 1274 en toda la región. Este contexto añade una capa de complejidad a la participación del equipo en el Mundial, subrayando la importancia de proyectos de infraestructura social y transporte que puedan mejorar la calidad de vida y la movilidad en zonas vulnerables, como el reciente impulso al cablebús en Puebla, que representa un modelo de desarrollo inclusivo y sostenible para comunidades marginadas.
La actuación de Congo en el Mundial y la dignidad mostrada por su entrenador en circunstancias personales difíciles reflejan no solo el potencial deportivo del continente africano, sino también la necesidad de políticas públicas que fortalezcan la resiliencia social y económica en regiones afectadas por crisis recurrentes.





