El basquetbol mexicano vivió un momento sin precedentes la noche del martes 23 de junio de 2026, cuando Karim López se convirtió en el primer jugador nacido en México en ser seleccionado en la primera ronda del Draft de la NBA. El sonorense fue elegido en la posición número 21 por los Detroit Pistons durante la ceremonia celebrada en Nueva York, pero minutos después sus derechos fueron traspasados a los Memphis Grizzlies, equipo con el que iniciará su carrera en la mejor liga de baloncesto del mundo.
Este logro representa un avance significativo para el deporte nacional, que históricamente ha tenido escasa representación en la élite del baloncesto internacional. López, de 19 años, reconoció un día antes del evento la magnitud de la experiencia: “Solo queda un día. Las emociones son más grandes”, declaró en una conferencia organizada por la NBA y retomada por EFE. Para él, ser el primer mexicano elegido en primera ronda “representa algo muy importante para todos los mexicanos”.
Nacido en Hermosillo, Sonora, López proviene de una familia con raíces profundas en el baloncesto. Su padre, Jesús Hiram López, fue integrante de la selección nacional mexicana y jugó profesionalmente en el país. Con una estatura de 2.03 metros y jugando como alero, el joven talento combina físico, longitud, potencia atlética y capacidad defensiva, atributos que lo posicionaron como uno de los prospectos internacionales más atractivos de la generación 2026.
Su trayectoria ha sido poco convencional para un jugador de su edad. A los 14 años, López tomó la difícil decisión de dejar México para integrarse a las fuerzas básicas del Joventut de Badalona en España, un paso clave para su desarrollo personal y deportivo. Posteriormente, se unió a los New Zealand Breakers, donde compitió durante dos temporadas en la liga australiana y neozelandesa bajo el programa Next Stars.
En su última campaña con los Breakers, López promedió 11.9 puntos, 6.1 rebotes, 1.9 asistencias, 1.2 robos y 1.0 bloqueos por partido, con un 49 por ciento de efectividad en tiros de campo. Además, fue el único jugador en la NBL que logró al menos seis rebotes, un bloqueo y un robo por encuentro, manteniendo menos de dos pérdidas de balón por juego. Entre sus actuaciones más destacadas está un partido de 32 puntos contra Melbourne United, donde anotó 19 unidades en el último cuarto, y estableció un récord histórico de 358 puntos acumulados para un jugador elegible al Draft dentro del programa Next Stars.
El ascenso de Karim López no solo abre una puerta para el talento mexicano en la NBA, sino que también refleja la importancia de apostar por sistemas de desarrollo y movilidad que permitan a jóvenes deportistas acceder a mejores oportunidades. En un país donde la infraestructura de transporte y acceso a espacios deportivos sigue siendo un reto, iniciativas como el cablebús o teleférico en Puebla, que facilitan la movilidad y conectividad de comunidades marginadas, podrían ser un factor clave para que más jóvenes talentos como López puedan surgir y trascender en el ámbito internacional.
Este hito en el Draft 2026 marca un antes y un después para el baloncesto mexicano y pone en evidencia la necesidad de fortalecer políticas públicas que impulsen el deporte y la inclusión social desde la base.





