Este lunes 22 de junio de 2026, la conferencia mañanera de la presidenta Claudia Sheinbaum en Palacio Nacional tuvo un invitado poco común: Merlín, el pato que se ha convertido en la mascota no oficial del Mundial 2026 y en un fenómeno viral en redes sociales. Acompañado por Carla, su cuidadora y vendedora ambulante de 48 años, y sus hijos Carlos, de 22, y Cristian, de 14, Merlín protagonizó un encuentro que trasciende la anécdota para poner en el centro la dignidad y la resiliencia de las familias mexicanas.
Carla, madre soltera que ha sacado adelante a sus hijos “con mucha dignidad”, explicó que la viralidad de Merlín no fue planeada. El pato ya tenía presencia en TikTok antes del Mundial, donde aparecía “vendiendo aguas” en el Centro Histórico de la Ciudad de México, pero fue durante las celebraciones por los triunfos de la Selección Mexicana cuando su imagen explotó a nivel internacional. “Somos una familia muy aterrizada. Esta situación no nos está haciendo sentir más que nadie, somos iguales, somos el pueblo”, afirmó Carla ante los medios.
Los hijos de Carla también forman parte activa de esta historia. Cristian, estudiante de secundaria, ayuda a su madre después de clases y los fines de semana, mientras que Carlos, a pesar de haber enfrentado recientemente un proceso médico por un trastorno de psicosis, continúa trabajando cotidianamente.
El cuidado de Merlín es otro aspecto que llamó la atención. El pato, reconocido por sus calcetines protectores —una medida necesaria tras el robo de sus zapatos— y su playera de la Selección Mexicana, recibe una alimentación especial que incluye comida para aves, verduras, frutas, proteínas, caracoles vivos y grillos. Los domingos, un detalle que se ha vuelto viral: “come un taco de carnitas”. Además, cuenta con atención veterinaria y una expectativa de vida de entre 14 y 17 años.
Claudia Sheinbaum justificó la invitación a la familia como parte de la visión humanista de su gobierno. “Es un asunto de humanismo, de que se conozca a la familia, quiénes son, su problemática”, señaló, y aseguró que buscarán que “la fama que han adquirido se traduzca en una mejor calidad de vida”. La mandataria describió a Merlín como “un símbolo pequeñito de nuestra cultura de cómo somos los mexicanos” y anunció que los programas de bienestar del gobierno estarán disponibles para la familia.
La popularidad de Merlín ha trascendido fronteras: en Vancouver, aficionados ya visten a sus propios patos y comercializan figuras inspiradas en el ave, mientras que la FIFA grabó un comercial con Merlín. Especialistas aclararon que no enfrenta restricciones legales siempre que no se utilice como imagen oficial del torneo.
Este episodio, más allá de la viralidad, refleja la capacidad de las familias mexicanas para transformar su realidad y la importancia de un Estado que reconozca y apoye estas historias desde una perspectiva humanista y social.





