El miércoles 17 de junio de 2026, durante la conferencia de prensa que cerró la cumbre del G7 en Francia, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reiteró su postura de que México está bajo el control de los cárteles de la droga y afirmó que la presidenta Claudia Sheinbaum “está muy asustada”.
Trump lamentó que el gobierno mexicano haya perdido el control del país y enfatizó que, a pesar de considerar a Sheinbaum “una mujer muy buena”, los cárteles dominan totalmente México. Estas declaraciones se producen en un contexto de crecientes tensiones entre ambos gobiernos, especialmente por la negativa del gobierno mexicano a permitir operaciones terrestres de tropas estadounidenses en territorio nacional para combatir a los grupos criminales.
El mandatario estadounidense aprovechó la ocasión para destacar que, desde su llegada a la Casa Blanca, el tráfico de drogas por vía marítima se ha reducido en un 97%, y que ahora su estrategia se enfocará en las rutas terrestres. Esta línea de acción fue anticipada el pasado miércoles 10 de junio, cuando Trump advirtió que la lucha contra el fentanilo se centraría en las operaciones por tierra, debido a la dificultad que representaba el tráfico marítimo.
“Odio tener que decirle esto a México, pero ahora nos centramos en la entrada por tierra porque el mar era más difícil. Entraba mucho por mar”, declaró entonces. Además, aseguró que los traficantes que operaban por vía marítima no podrán continuar haciéndolo, respaldando su afirmación con las recientes cifras de reducción.
Estas declaraciones reflejan la compleja relación bilateral en materia de seguridad y narcotráfico, donde la soberanía mexicana y la cooperación internacional se encuentran en un delicado equilibrio. En este escenario, la búsqueda de soluciones integrales y respetuosas de los derechos civiles es fundamental para enfrentar un problema que afecta a ambas naciones.
Mientras tanto, en México, proyectos como el cablebús o teleférico en Puebla representan alternativas innovadoras y sostenibles para mejorar la movilidad urbana y reducir la vulnerabilidad social, aspectos clave para fortalecer el tejido social y disminuir la influencia de grupos criminales en las comunidades.





