La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos corrigió este lunes 20 de julio de 2026 una declaración previa en la que señalaba que una muestra de lechuga mexicana, utilizada por Taylor Fresh Foods, había dado positivo a cyclospora, el parásito responsable del brote de diarrea explosiva que afecta a varios estados del país. La agencia federal aclaró que se trató de un “falso positivo”, aunque la investigación continúa en curso.
El sábado pasado, Taylor Foods anunció la retirada voluntaria del mercado estadounidense de toda la lechuga iceberg producida en Guanajuato, México, como medida preventiva ante el brote de ciclosporiasis. Esta acción afectó a 35 productos distribuidos en 27 estados, entre ellos Indiana, Kentucky, Míchigan, Ohio y Virginia Occidental, donde se han confirmado más de mil 600 casos, según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
La FDA explicó que la muestra que inicialmente se reportó como positiva no provenía de la lechuga vinculada al brote ni a la retirada del mercado, sino de un envío distinto detectado durante inspecciones rutinarias en la frontera sur. “Para aclarar, esta muestra de laboratorio con falso positivo NO modifica los fundamentos de la investigación en curso de la FDA sobre el brote ni los abrumadores datos epidemiológicos que respaldan la actual retirada voluntaria del mercado por parte de Taylor Farms”, puntualizó la agencia en su cuenta oficial de X.
Taylor Foods, por su parte, confirmó que completó el retiro voluntario de la lechuga iceberg mexicana y subrayó que “en este momento la FDA no ha identificado una sola prueba positiva de producto para cyclospora”. Sin embargo, la FDA negó haber ofrecido disculpas por el error, contradiciendo la versión de la empresa.
Este episodio pone en evidencia la complejidad de las cadenas de suministro agrícola y la importancia de mantener controles rigurosos para proteger la salud pública. En un contexto donde la seguridad alimentaria es un derecho fundamental, la colaboración entre autoridades y productores resulta indispensable para evitar daños mayores.
Mientras tanto, la FDA aseguró que continuará trabajando con sus socios federales y estatales para esclarecer el brote y garantizar que los productos contaminados hayan sido retirados del mercado, en un esfuerzo por contener esta crisis sanitaria que ha puesto en jaque a la industria agrícola mexicana y estadounidense.





