El pasado 9 de julio, en un evento multitudinario, el gobernador de San Luis Potosí, Ricardo Gallardo, presentó públicamente a su esposa, Ruth González, como la posible candidata del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) para las elecciones estatales de 2027. Este acto de destape anticipado ocurre en un contexto marcado por denuncias de presunto lavado de dinero y vínculos con grupos delictivos que pesan sobre el mandatario potosino.
Durante el evento, Ruth González ofreció un discurso en el que apeló a la fuerza y capacidad de las mujeres para gobernar, retomando el lema “Es tiempo de mujeres”, popularizado en la campaña presidencial de Claudia Sheinbaum. “Cuidamos hijos, cuidamos casa, cuidamos marido, nos cuidamos a nosotras, las mujeres podemos hacer todo al mismo tiempo, así que una mujer puede gobernar San Luis Potosí”, afirmó ante sus seguidores, aunque el PVEM aún no ha definido oficialmente a su representante para la contienda electoral.
El respaldo al destape no se hizo esperar. Manuel Velasco Coello, coordinador del PVEM en el Senado, reiteró su apoyo a Ruth González, a pesar de las advertencias de Presidencia y Morena sobre las reglas que buscan evitar el nepotismo en los procesos electorales. Velasco había adelantado en febrero que, aunque la candidatura no estaba decidida, las encuestas internas del partido mostraban a González con una ventaja de más de 20 puntos.
Este anuncio se da en medio de una investigación de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) que involucra a Ricardo Gallardo en presunto desvío de 724.6 millones de pesos provenientes de recursos públicos de los municipios de Soledad Graciano Sánchez y San Luis Potosí, gobernados por él y su padre. La UIF también lo señala por financiamiento ilícito de campañas y vínculos con grupos delictivos, lo que ha generado cuestionamientos sobre la legitimidad y transparencia del proceso político en la entidad.
En 2021, una investigación periodística de La Silla Rota reveló documentos que evidencian el incremento de recursos a través de empresas vinculadas a Gallardo, donde figura como accionista y representante legal. Este contexto de opacidad y posibles irregularidades pone en entredicho la propuesta política del PVEM y la continuidad del proyecto Gallardo en San Luis Potosí.
Mientras tanto, la figura de Ruth González emerge como un símbolo de la participación femenina en la política local, un aspecto que podría revitalizar el discurso de inclusión y diversidad en un estado marcado por la concentración del poder familiar. Sin embargo, la sombra del nepotismo y la corrupción plantea un desafío para quienes buscan un cambio real en la gobernabilidad y la justicia social en la región.





