La popularidad alcanzada por el Pato Merlín durante el Mundial de Futbol 2026 no solo generó ingresos adicionales para su familia, sino que también les abrió la puerta a una vivienda digna. Así lo reveló Karla Gómez, dueña del famoso patito, durante la conferencia matutina de este viernes 10 de julio.
Karla relató que hasta hace poco vivían en un local comercial ubicado en la esquina de Vértiz y Arcos de Belén, situación que ocultaban por temor a perder el espacio. “No decíamos esto por temor a que la Delegación nos la pudiera quitar, entonces siempre dijimos que vivíamos en una casa cuando realmente no era cierto”, confesó.
Este testimonio desató críticas en redes sociales, donde algunos usuarios cuestionaron la legalidad de su residencia y sugirieron que la familia habría recibido la vivienda como un pago por su presencia en la mañanera. Sin embargo, la realidad es que Karla logró acceder a una casa a crédito a través de un programa de vivienda de la Ciudad de México, con el respaldo directo de la presidenta Claudia Sheinbaum y la jefa de gobierno Clara Brugada.
“Un buen día Dios me la puso de camino y fue cuando usted me pidió, me preguntó si necesitaba algo. Le comenté mi situación, le enseñé las fotos de donde vivíamos, dónde nos bañábamos y demás, usted nos dijo que nos iba a poder ayudar y eso fue real, nos ayudó”, narró la comerciante.
Sheinbaum confirmó que fue ella quien se acercó a Karla para ofrecerle apoyo cuando la familia Gómez acudió a la mañanera con el Pato Merlín. Tras conocer su situación, la mandataria gestionó la ayuda con Clara Brugada, lo que permitió que la familia obtuviera la vivienda mediante el Instituto de Vivienda (INVI).
Este caso ejemplifica cómo la visibilidad pública puede traducirse en oportunidades concretas para sectores vulnerables, y subraya la importancia de políticas públicas que faciliten el acceso a la vivienda digna, un derecho fundamental que aún enfrenta retos en la capital. En un contexto donde el Estado debe jugar un papel activo para reducir desigualdades, el apoyo a familias como la de Karla Gómez es un paso en la dirección correcta.





