Este jueves, durante la sesión en el Senado, el grupo parlamentario del PAN, liderado por Ricardo Anaya, protagonizó una polémica al llevar playeras con la leyenda “#Yo con Rocha” y desafiar a los legisladores de Morena a usarlas en señal de apoyo al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.
La acción ocurrió en medio de la discusión sobre la nueva reforma judicial, cuando los senadores panistas subieron a tribuna vistiendo playeras negras con la frase “#Yo con Maru”, en respaldo al gobierno panista de Chihuahua encabezado por Maru Campos, a quien reconocieron por su combate al crimen organizado. Además, colocaron un perchero con varias playeras guindas que decían “Narcomorena #Yo con Rocha”, con la intención de evidenciar la postura de los morenistas respecto al mandatario sinaloense.
Ricardo Anaya justificó la provocación señalando que su bancada está orgullosa de un gobierno que no pacta con el crimen organizado y que desmantela narcolaboratorios, y cuestionó si Morena estaría dispuesto a mostrar el mismo apoyo a Rocha Moya. “Aquí trajimos muchas. Está disponible. Bienvenidas ahí todas las tallas. Y vamos a dar un tiempo para que pasen, pasen a ponerse la playera ‘Yo con Rocha Narcomorena’”, dijo.
La respuesta de Morena no se hizo esperar. El senador Gerardo Fernández Noroña solicitó una moción de orden, argumentando que el tema de las playeras no formaba parte de la agenda legislativa y que las acusaciones eran infundadas y faltaban al respeto al grupo mayoritario. “Es evidente que lo que está a discusión es una reforma constitucional, que no tiene nada que ver con el tema que desde un inicio el orador aludió”, afirmó.
La tensión escaló cuando los panistas comenzaron a corear al unísono: “¡Que se la ponga! ¡Que se la ponga! ¡Que se la ponga!”, en un intento por presionar a los morenistas, lo que generó molestia en Fernández Noroña y evidenció la polarización que persiste en el Senado.
Este episodio refleja la creciente confrontación política entre PAN y Morena, donde las disputas no solo se dan en el terreno legislativo, sino también en gestos simbólicos que buscan marcar diferencias en la lucha contra el crimen organizado y la legitimidad de los gobiernos estatales.





