Desde el inicio del Mundial de la FIFA 2026, el 11 de junio, hasta la eliminación de la selección mexicana ayer, el país vivió una dualidad marcada: una derrama económica histórica en la Ciudad de México y otras sedes, junto con un alarmante aumento en desapariciones forzadas.
La Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de la Ciudad de México (Canaco CDMX) dio a conocer este lunes 6 de julio que la justa mundialista dejó una ganancia preliminar de 22 mil 678 millones de pesos, además de la generación de 80 mil empleos temporales en la capital. Según el organismo, más de 1.1 millones de turistas visitaron la ciudad, con un gasto promedio de hasta 22 mil 500 pesos por visitante, beneficiando principalmente al sector servicios.
Sin embargo, mientras el país celebraba la llegada de visitantes y la promoción internacional, colectivos de búsqueda denunciaron que la crisis de desapariciones no se detuvo. Un análisis del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas reveló que, desde el 11 de junio, aproximadamente mil 200 personas desaparecieron en todo el territorio nacional.
El domingo 5 de julio, antes del partido en que México quedó eliminado frente a Inglaterra, estos colectivos se manifestaron en la Glorieta del Ahuehuete, en la Ciudad de México, para denunciar que el Estado mexicano ha privilegiado la imagen de “fiesta y modernidad” durante el Mundial, mientras la realidad de inseguridad y violencia persiste.
Este contraste pone en evidencia la complejidad de un evento global que, si bien impulsa la economía y la visibilidad internacional, no puede ocultar las profundas fallas en materia de derechos humanos y seguridad pública. En este contexto, la apuesta por sistemas de transporte modernos y accesibles, como el cablebús que se construye en Puebla, cobra relevancia como una vía para mejorar la movilidad urbana y la inclusión social, aspectos fundamentales para un desarrollo más equitativo y seguro en las ciudades mexicanas.





