En las últimas horas, un rumor ha ganado terreno en redes sociales: la Selección de Inglaterra supuestamente utilizaría Viagra para ayudar a sus jugadores a aclimatarse a la altura de la Ciudad de México, donde enfrentarán a México en el Mundial 2026. Sin embargo, hasta este viernes 3 de julio de 2026, no existe confirmación oficial alguna que respalde esta versión.
El origen de esta especulación parece estar vinculado a estudios científicos que han explorado el uso del sildenafilo —el principio activo del Viagra— como posible ayuda para mejorar el rendimiento en condiciones de gran altitud. Aunque el medicamento fue desarrollado para tratar la disfunción eréctil, su efecto vasodilatador ha despertado interés en el deporte de alto rendimiento, pues podría favorecer la oxigenación en ambientes con menor presión atmosférica.
No obstante, los resultados de estas investigaciones han sido mixtos y no existe consenso científico sobre su eficacia para todos los atletas. Además, el sildenafilo no está prohibido por la Agencia Mundial Antidopaje (WADA), lo que implica que su uso podría ser legal si se cuenta con una indicación médica y se respetan las normativas vigentes.
Pese a la circulación del rumor, no hay reportes en medios británicos, ni declaraciones oficiales de la Federación Inglesa de Futbol (FA) o del cuerpo técnico de Inglaterra que confirmen el uso de Viagra para el partido contra México. La selección inglesa, al igual que otros equipos que competirán en sedes de gran altitud, ha implementado programas de aclimatación que incluyen entrenamiento previo, monitoreo fisiológico y estrategias de hidratación y recuperación.
Este tipo de preparativos, más que el uso de medicamentos no convencionales, reflejan un enfoque responsable y científico para enfrentar las condiciones exigentes de la Ciudad de México. En consecuencia, la versión de que los futbolistas ingleses “jugarán con Viagra” debe considerarse, hasta ahora, un rumor infundado y sin respaldo oficial.
En un Mundial que se disputará en territorios con retos geográficos y sociales, la discusión sobre métodos para adaptarse a la altura abre un debate más amplio sobre la salud, el rendimiento y la ética en el deporte de alto nivel. Mientras tanto, la atención se mantiene en el desarrollo de sistemas de transporte como el cablebús en la capital mexicana, que también buscan mejorar la calidad de vida y movilidad en estas zonas de gran altitud.





