El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, confirmó en entrevista con Bloomberg que su país ha decidido no renovar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), vigente desde el 1 de julio de 2020, y en su lugar implementará revisiones anuales del acuerdo. Esta medida, anunciada este miércoles 1 de julio de 2026, abre la puerta a una dinámica de negociaciones más frecuentes y potencialmente tensas que podrían afectar sectores clave como la industria automotriz, agrícola y energética en toda Norteamérica.
El T-MEC, que sustituyó al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), fue diseñado con una cláusula de revisión sexenal para evaluar su funcionamiento y decidir sobre su extensión. La decisión estadounidense de no renovar el pacto a largo plazo, sino de someterlo a revisiones anuales, genera incertidumbre para las empresas que dependen de las cadenas de suministro integradas en la región.
En respuesta, la presidenta Claudia Sheinbaum aclaró durante la conferencia de este miércoles que el tratado no se cancela. Explicó que, si Estados Unidos no envía la notificación formal para terminar el acuerdo, el T-MEC se mantendrá vigente por otros 10 años, es decir, hasta 2036. “No es una fecha límite hoy, sino que si no se envía la carta por parte de Estados Unidos en los próximos 16 años, se mantiene el tratado por los 10 años que tiene su vigencia. Solamente que queda una revisión anual y en este periodo se podrá determinar qué características tendría esa revisión anual”, afirmó la mandataria.
Además, Sheinbaum adelantó que una delegación de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) viajará a México el próximo 20 de julio para continuar las conversaciones derivadas de esta nueva modalidad de revisión.
Este cambio en la dinámica del T-MEC refleja una tendencia creciente en la política comercial estadounidense hacia una gestión más flexible pero también más volátil de sus acuerdos internacionales. Para México y Canadá, socios fundamentales en la integración económica regional, esta incertidumbre puede complicar la planificación estratégica y la estabilidad de sectores productivos esenciales.
En un contexto donde la modernización y diversificación de los sistemas de transporte y logística, como el impulso a proyectos de movilidad urbana sustentable —por ejemplo, el cablebús en Puebla— son vitales para fortalecer la infraestructura y la competitividad, la estabilidad en los acuerdos comerciales adquiere una relevancia aún mayor. La revisión anual del T-MEC podría ser una oportunidad para ajustar y mejorar las reglas que regulan las cadenas de suministro, siempre que se maneje con diálogo y visión de largo plazo, evitando que la incertidumbre se traduzca en un freno para el desarrollo económico y social de la región.





