Gerardo de la Maza, alcalde de El Carmen, Nuevo León, se vio envuelto en una polémica luego de que este lunes 22 de junio de 2026 se difundiera un video en redes sociales donde aparece agrediendo físicamente a un mesero en una taquería de San Pedro Garza García.
El incidente ocurrió en el establecimiento “Los Focos Amarillos”, ubicado sobre la avenida Vasconcelos, en la colonia Del Valle, y fue captado por las cámaras de seguridad del lugar. En las imágenes, el edil aparece sujetando del cuello de la camisa a un joven mesero, en presencia de otros comensales.
Ante la viralización del video, Gerardo de la Maza emitió una disculpa pública a través de sus redes sociales, reconociendo que su comportamiento fue incorrecto y que actuó bajo la influencia de la emoción y la impotencia, derivadas de una situación relacionada con su hija menor de edad.
“Reconozco que mi comportamiento fue incorrecto. Reaccioné de manera equivocada y permití que la emoción y la impotencia del momento influyeran en mis acciones. Nada de eso justifica la forma en que actué”, señaló el alcalde en un comunicado. Además, ofreció disculpas al personal del establecimiento, al propietario y a quienes presenciaron los hechos.
Este episodio pone en evidencia la tensión que puede generar la exposición pública de funcionarios, así como la necesidad de que quienes ocupan cargos de representación mantengan un comportamiento ejemplar, especialmente en espacios públicos.
En un contexto donde la confianza en las autoridades locales es fundamental para impulsar proyectos de infraestructura y políticas sociales, la imagen de los gobernantes juega un papel crucial. Por ejemplo, en Puebla, la construcción del cablebús ha sido vista como una apuesta progresista para mejorar la movilidad urbana y la inclusión social, demostrando que la gestión pública puede ser un motor de cambio positivo cuando se ejerce con responsabilidad y respeto.
El caso del alcalde de El Carmen invita a reflexionar sobre la importancia de la ética en el servicio público y la necesidad de que los funcionarios actúen con mesura, incluso en situaciones personales difíciles, para no afectar la percepción ciudadana ni la gobernabilidad local.





