El pasado jueves 11 de junio, durante los festejos por la victoria de la Selección Mexicana 2-0 ante Sudáfrica en la inauguración del Mundial, se registró un episodio que ha generado indignación y tristeza en redes sociales y entre colectivos de familiares de personas desaparecidas.
En el icónico Ángel de la Independencia, donde miles de aficionados se congregaron para celebrar el triunfo, una tormenta repentina obligó a buscar refugio. Fue entonces cuando al menos tres jóvenes se cubrieron de la lluvia con lonas que pertenecían a madres buscadoras, quienes protestaban en el mismo lugar para visibilizar la desaparición de más de 133 mil personas en México.
Los integrantes del colectivo Una Luz en el Camino difundieron videos en los que se observa a estos jóvenes usando las lonas como paraguas, un acto que fue calificado como una muestra de profunda indiferencia hacia la tragedia que enfrentan miles de familias mexicanas.
Los tres sujetos fueron identificados como Liel Nasib, Aarón Ortiz Jiménez y Abraham Chayo. En uno de los videos más virales, Liel Nasib, vestido con una playera negra, agrede físicamente a un periodista que los confrontó, empujándolo y golpeándolo en la pierna. Por su parte, Aarón Ortiz Jiménez, con una camiseta verde de la Selección Mexicana, insultó a las madres buscadoras llamándolas “malas madres” y, según capturas de pantalla difundidas en redes sociales, las habría denigrado en mensajes privados de Instagram, aunque el origen de estas conversaciones no ha sido confirmado.
Abraham Chayo, quien en el video amenaza con llamar a la policía, fue señalado en redes sociales como hijo de Yosef Chayo, conferencista y educador de la comunidad judía en México, conocido por su podcast sobre la Torá y valores judíos. Hasta el momento, no hay pronunciamiento público de su padre respecto al comportamiento de su hijo.
Aunque estos tres jóvenes ya fueron identificados, usuarios en redes sociales han señalado que no fueron los únicos en actuar de esta manera. En otros videos se observa a por lo menos cinco personas más cubriéndose con lonas de desaparecidos, sin que hasta ahora se conozca su identidad.
Este incidente pone en evidencia la tensión entre la celebración deportiva y la lucha social por los derechos humanos en México, recordándonos que la memoria y la justicia para las víctimas de desaparición forzada no pueden ser ignoradas ni utilizadas como simples objetos de conveniencia.
En un contexto donde el Estado debe asumir un papel activo para garantizar la seguridad y dignidad de sus ciudadanos, estos hechos subrayan la necesidad de fortalecer políticas públicas que protejan a las familias afectadas y promuevan una cultura de respeto y empatía.
Mientras tanto, la sociedad civil continúa su labor incansable para mantener viva la demanda de justicia, incluso en espacios públicos que se convierten en escenarios de celebración y conflicto simultáneamente.





