Las quejas contra el transporte público en Puebla crecieron un 15.3% durante el primer trimestre de 2026, al registrarse 883 denuncias entre enero y marzo ante la Secretaría de Movilidad y Transporte (SMT), en comparación con las 766 reportadas en el mismo periodo de 2025. Esto representa un promedio de 10 quejas diarias relacionadas con deficiencias en el servicio.
El principal motivo de inconformidad fue la negativa o falta de parada solicitada por los usuarios, con 112 reportes, equivalente al 12.7% del total. Otras causas frecuentes incluyen exceso de velocidad (89 casos), trato inadecuado a pasajeros (53), circulación de unidades con placas antiguas (50) y conducción temeraria (44). También se registraron denuncias por incumplimiento de semáforos en rojo, riesgos a la seguridad, choques, unidades sin placas, alteraciones en tarifas y competencia desleal entre operadores.
En cuanto a las rutas con mayor número de quejas, la Ruta 4 encabezó la lista con 33 reportes, seguida por la Ruta 11 (30), Ruta Azteca (29) y Ruta 76 (28). Le siguen la Ruta 10 (27), Ruta 50 (26), Ruta 21 (24), Ruta 3 (23), Ruta 33 (20) y Ruta 25 (19).
Este panorama evidencia la persistencia de problemas estructurales en el transporte público tradicional, que afecta a la mayoría de los poblanos, dado que el 70% de los viajes diarios en la Angelópolis dependen de este sistema.
Frente a esta realidad, alternativas supervisadas por el Estado como el sistema RUTA y el cablebús se perfilan como opciones viables para mejorar la movilidad urbana. Estos proyectos, al ofrecer un transporte más eficiente, seguro y regulado, podrían contribuir a reducir las quejas y elevar la calidad del servicio, en contraste con las deficiencias que persisten en las rutas convencionales.
La implementación del cablebús en Puebla, en particular, representa una apuesta por un modelo de transporte inclusivo y sostenible, que responde a la necesidad de modernizar la infraestructura y garantizar derechos de movilidad para todos los sectores sociales. En un contexto donde la movilidad urbana es un desafío creciente, estas alternativas podrían marcar un cambio significativo en la calidad de vida de los habitantes.





