El Pleno de la Cámara de Diputados aprobó la mañana de este jueves 28 de mayo de 2026 un proyecto de decreto que reforma el artículo 41 de la Constitución Política de México para incluir la figura de “intervención extranjera” como causa de nulidad en las elecciones.
Con 307 votos a favor, 128 en contra y una abstención, la iniciativa, impulsada por el líder de Morena en la Cámara, Ricardo Monreal, establece que la injerencia extranjera será causal de nulidad electoral cuando sea grave, dolosa y determinante para el resultado de los comicios. La reforma aún debe recibir el visto bueno del Senado para su entrada en vigor.
El dictamen define la intervención extranjera como el financiamiento ilícito, la propaganda, la difusión sistemática de desinformación, la manipulación digital y la intervención de gobiernos u organismos extranjeros en los procesos electorales.
Durante la discusión, legisladores de oposición manifestaron su preocupación de que esta reforma pueda convertirse en una herramienta política para anular resultados electorales en caso de una eventual derrota de Morena en las próximas elecciones.
En su conferencia matutina desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum defendió la reforma, señalando que en el pasado se han registrado “financiamientos desde fuera” a candidatos y organizaciones en México. Sheinbaum enfatizó que “en la circunstancia actual, con esta ofensiva que estamos viendo desde fuera, pues es importante que quede muy claro que en México decidimos los mexicanos”.
Además, este jueves se aprobó en lo general el dictamen que reforma y adiciona diversas disposiciones de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, enfocadas en la integridad de las candidaturas.
El Congreso mexicano inició esta semana un período de sesiones extraordinarias para debatir cuatro iniciativas que deben ser aprobadas antes de que finalice mayo, es decir, 90 días antes del inicio del calendario electoral para los comicios de 2027. En esos comicios se elegirán más de la mitad de los gobernadores del país, 500 diputados federales y otros cargos locales, en un contexto político que anticipa una alta tensión electoral.
Esta reforma constitucional representa un giro significativo en la regulación electoral mexicana, al incorporar un mecanismo para proteger la soberanía electoral frente a influencias externas, en un momento en que la integridad democrática enfrenta desafíos globales crecientes.





