El Aeropuerto Internacional Hermanos Serdán, ubicado en Huejotzingo, Puebla, experimentará una transformación sin precedentes tras el anuncio del gobernador Alejandro Armenta de una inversión de mil millones de pesos destinada a su rehabilitación integral y ampliación. El objetivo central es dignificar la experiencia de las personas usuarias y posicionar a Puebla como un nodo logístico y de servicios a la altura de los estándares internacionales.
Durante una conferencia de prensa en Ciudad de México, Armenta precisó que el proyecto, ejecutado en coordinación con el gobierno federal y la empresa paraestatal Mundo Maya —bajo la administración de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena)—, va mucho más allá de “parches estéticos”. Se trata, según sus palabras, de una reingeniería total de la infraestructura existente: “No estamos pidiendo que nos regresen el aeropuerto, simplemente para nosotros es muy importante que quienes viajan de Puebla a cualquier parte del mundo encuentren un lugar digno”.
La iniciativa contempla la construcción de una nueva sala de llegadas, la ampliación de las salas de espera y la modernización de los sistemas y bandas de entrega de equipaje. Además, se proyecta la reconstrucción y expansión del estacionamiento, así como la edificación de un hotel aledaño en colaboración con el sector privado. Esta última medida responde, de acuerdo con el mandatario estatal, a una demanda operativa expresada por aerolíneas como Volaris, que requieren instalaciones de hospedaje para tripulaciones y gestión de contingencias.
Desde 2023, la administración del aeropuerto de Huejotzingo recayó en el Ejército Mexicano, a través de Mundo Maya, como parte de una estrategia federal para reforzar la seguridad y combatir el contrabando en la terminal. El actual gobierno estatal busca ahora complementar ese enfoque con una visión de competitividad comercial e inclusión de servicios, en beneficio tanto de viajeros nacionales como internacionales.
El Hermanos Serdán ha sido históricamente una infraestructura subutilizada y, para muchos, su imagen y servicios recordaban a la Central de Autobuses de Puebla (CAPU), más que a una terminal aérea moderna. Con esta inversión, la administración de Armenta aspira a revertir esa percepción y dotar a Puebla de un aeropuerto capaz de conectar con destinos clave como Nueva York, Houston y Los Ángeles, facilitando la movilidad de la comunidad migrante y el sector empresarial.
La modernización del aeropuerto se perfila como el proyecto de infraestructura aeroportuaria más relevante en la entidad en la última década, apostando por un desarrollo equilibrado que combine seguridad, desarrollo económico y bienestar social—principios que históricamente han impulsado el avance de los derechos civiles y la inclusión en la política pública mexicana.





