Una exempleada de Rafael N., conocido como el tirador de la Atlixcáyotl, reveló en entrevista con Ambas Manos las condiciones de abuso y malos tratos que vivió en las empresas del empresario, quien fue detenido la madrugada del 14 de julio en Puebla.
La mujer, que trabajó en Petroaadlab, una compañía dedicada al análisis de combustibles, relató que fue contactada por Rafael N. a través de LinkedIn y que la entrevista inicial se realizó en el domicilio cateado en la colonia Anzures. Desde ese momento, las preguntas que le hicieron le parecieron inapropiadas, incluyendo indagatorias sobre su vida personal, como si tenía novio o si vivía sola.
“En ese momento no lo vi extraño porque estaba buscando trabajo, pero después entendí cómo era. Hubo compañeras a las que acosó”, afirmó.
Durante las semanas siguientes, la entrevistada describió un ambiente laboral hostil y de constante intimidación. “Cuando llegaba todos entrábamos en estrés. Nos avisábamos entre nosotros porque sabíamos que iba a empezar a gritar por cualquier cosa”, explicó.
Su labor incluía atender asuntos de Recursos Humanos, donde constató una alta rotación de personal y múltiples demandas laborales. “Parte de mi trabajo era revisar esos expedientes y preparar la información que se necesitaba para conciliación y arbitraje”, detalló.
Uno de los episodios más impactantes que narró ocurrió cuando Rafael N. perdió el control porque ella no lo miraba a los ojos mientras le daba indicaciones. “Me decía: ‘¡Véame a los ojos cuando le estoy hablando!’ Aventó los papeles, golpeó el escritorio y salió azotando la puerta mientras seguía insultando”, recordó.
También fue humillada públicamente frente a los hijos mayores del empresario, a quienes describió como jóvenes adultos producto de un matrimonio anterior en España. Rafael N. la reprendió por la alta rotación de empleados, responsabilizándola de poner en riesgo el patrimonio familiar.
La exempleada mencionó que conoció a la esposa actual del empresario, una mujer mucho más joven que él, y destacó que, a pesar de su posición económica, Rafael N. no se mostraba con escoltas, aunque sí conducía vehículos de lujo como Tesla y Audi.
Ante el ambiente tóxico y la falta de garantías laborales, la mujer decidió renunciar. Al preguntar sobre su finiquito, el equipo legal le indicó que se resolvería en el futuro. “Preferí irme. Ya no quería seguir trabajando así. Mi tranquilidad valía más”, afirmó.
Finalmente, aseguró que la noticia de la detención de Rafael N. no la sorprendió. “Cuando vi quién era, pensé: Sí lo creo. Yo conocí a una persona muy agresiva, que explotaba con facilidad y que intimidaba a quienes trabajábamos con él”.
Este testimonio se suma a la compleja imagen pública del empresario, cuya detención fue resultado de un operativo encabezado por la Fiscalía General del Estado de Puebla en el fraccionamiento Santa Fe, donde residía. La revelación de estas prácticas laborales pone en evidencia la necesidad de fortalecer mecanismos de protección a los trabajadores y de promover ambientes laborales libres de abuso y violencia.





