La controversia desatada por las declaraciones de Pedro Sola en Ventaneando, donde sugirió “envenenar perros” y agredir a personas que pasean a sus mascotas en carriolas, escaló rápidamente y derivó en un impacto directo sobre los ingresos comerciales del programa. Durante la madrugada del martes 14 de julio de 2026, varias marcas anunciaron la retirada de su pauta publicitaria, evidenciando un cambio profundo en la gestión de crisis y la protección de la reputación corporativa en México.
Panditas, Halls, Clorets y Trident fueron las primeras en emitir comunicados separados, pero con un mensaje unificado: condenar cualquier forma de violencia hacia los animales y deslindarse de las declaraciones de Pedro Sola. Las empresas destacaron que las mascotas son parte integral de millones de familias mexicanas y que los comentarios expresados no representan sus valores ni principios. Además, confirmaron la suspensión de cualquier promoción o mención comercial dentro del programa.
Este movimiento va más allá de una pérdida económica inmediata para Ventaneando. Envía una señal clara al mercado: las marcas prefieren sacrificar exposición antes que arriesgar su reputación en un entorno cuestionado. Durante años, la lógica predominante fue que los anunciantes podían deslindarse fácilmente de los contenidos donde aparecían sus campañas. Hoy, esa dinámica ha cambiado radicalmente.
Estudios como el Trust Barometer de Edelman muestran que la mayoría de los consumidores espera que las empresas actúen cuando temas sociales o éticos afectan sus valores. Por su parte, investigaciones de Kantar indican que las compañías percibidas como responsables generan mayor confianza y recomendación, mientras que la neutralidad en crisis puede ser perjudicial.
El concepto de brand safety, que originalmente se limitaba a evitar que anuncios aparecieran junto a contenidos sensibles en internet, se ha extendido a todas las plataformas de comunicación. La reacción de las marcas ante Ventaneando refleja esta evolución: para un director de marketing, una campaña puede recuperarse, pero la pérdida de confianza puede tardar años en revertirse.
Según la World Federation of Advertisers (WFA), proteger la reputación es una prioridad global para los responsables de marketing, especialmente en un contexto donde una conversación viral puede modificar la percepción pública en horas. Por ello, las decisiones de retirar pauta ya no requieren largos procesos internos; las áreas de comunicación, asuntos corporativos y marketing operan con protocolos de respuesta inmediata.
Sin embargo, la gestión de la crisis en Ventaneando ha dejado vacíos importantes. Aunque Pedro Sola ofreció una disculpa pública y Ricardo Salinas Pliego, dueño de TV Azteca, calificó las declaraciones como “lamentables” y reiteró que en sus empresas no se permite el maltrato animal, ni el programa ni su producción han informado si tomarán medidas internas. Pati Chapoy, conductora del espacio, solo respondió a las críticas por haber reaccionado con risas durante la transmisión.
El silencio institucional prolonga la controversia, alimentando especulaciones y presión social. Este caso no es aislado: en años recientes, marcas han mostrado menor tolerancia a controversias que dañan su reputación. Un ejemplo fue La Casa de los Famosos México, donde empresas como Rexona, Dove, Sabritas y Bimbo retiraron su patrocinio tras polémicas conductas y declaraciones.
Estos episodios confirman que la gestión de crisis ya no solo pone a prueba la credibilidad de conductores o televisoras, sino también la relación comercial con anunciantes. En un entorno donde la reputación puede verse afectada en horas por la conversación en redes sociales, las empresas optan por distanciarse de contenidos o figuras que generen rechazo. La publicidad dejó de





