La eliminación de México en los octavos de final del Mundial 2026 marca el inicio de una renovación profunda en la dirección técnica de la Selección Mexicana. Rafael Márquez, exdefensa y referente histórico del Tricolor, se perfila como el principal candidato para asumir el mando del equipo nacional, acompañado por un cuerpo técnico integrado por figuras emblemáticas, entre ellas Andrés Guardado, quien sería su auxiliar.
Esta configuración no es una sorpresa para los conocedores del futbol nacional. Carlos Hermosillo, exseleccionado mexicano, confirmó que la incorporación de Guardado como auxiliar técnico de Márquez es una decisión que se ha venido gestando desde hace varios meses. “A Guardado lo mandaron a que se preparara, sabiendo que iba a ser el auxiliar de Rafa. Lo de Rafa va a ser y sé perfectamente que va a ser Guardado el auxiliar. Está tomando el curso”, declaró Hermosillo en un programa de análisis deportivo.
El proceso de formación de Guardado como entrenador comenzó en octubre del año pasado, cuando inició prácticas en las categorías inferiores del Real Betis, club español donde militó durante siete temporadas. Esta preparación apunta a consolidar un cuerpo técnico con experiencia y conocimiento profundo del futbol mexicano, que pueda guiar al equipo rumbo al Mundial de 2030.
Además, la posible incorporación del exguardameta Alfredo Talavera como entrenador de porteros también está en consideración, según versiones difundidas por FOX Sports, aunque su llegada aún no ha sido oficializada. Talavera, con una trayectoria destacada en Toluca y Pumas, aportaría experiencia en un área clave para el desarrollo del equipo.
En abril pasado, Duilio Davino, director deportivo de la Selección Mayor Varonil, ya había mencionado a Guardado como una opción para integrar el nuevo proyecto técnico, lo que confirma la intención de la Federación Mexicana de Futbol de apostar por un cuerpo técnico conformado por figuras que marcaron una época en el Tricolor.
Este relevo generacional en la dirección técnica representa una apuesta por la continuidad y la identidad futbolística mexicana, con la esperanza de superar las limitaciones que llevaron a la eliminación en el Mundial 2026 y construir un proyecto sólido y competitivo para la próxima cita mundialista.





