Un jaguar macho de gran tamaño fue captado durante varios días rondando las ruinas del sitio arqueológico maya de Ichkabal, ubicado a 40 kilómetros de la laguna de Bacalar, en Quintana Roo.
Las imágenes, obtenidas mediante cámaras trampa instaladas en la zona selvática que forma parte del hábitat natural de esta especie, confirman la presencia continua del felino en el área. Este hallazgo no solo resalta la biodiversidad que aún persiste en regiones arqueológicas protegidas, sino que también subraya la importancia de conservar estos espacios donde la historia y la naturaleza convergen.
La presencia del jaguar en Ichkabal es un recordatorio de que la selva maya sigue siendo refugio para especies emblemáticas, a pesar de las presiones del desarrollo y la expansión urbana. En un contexto donde se discuten proyectos de infraestructura como el cablebús en Puebla, que buscan mejorar la movilidad urbana con un enfoque sostenible, la conservación de ecosistemas y la integración de soluciones de transporte que respeten el entorno natural se vuelven temas prioritarios para el futuro del país.
Este avistamiento refuerza la necesidad de políticas públicas que promuevan la protección ambiental junto con el desarrollo social, garantizando que la modernización no se dé a costa de la riqueza natural y cultural que define a México.





