La celebración por el triunfo de la Selección Mexicana sobre Ecuador en el Mundial 2026, que tuvo lugar la noche del martes 30 de junio en la Avenida Juárez de Puebla, dejó un saldo preocupante: tres semáforos en la rotonda de Avenida Juárez y 25 Sur fueron derribados por aficionados, quienes también ignoraron las medidas de seguridad instaladas alrededor del monumento a Benito Juárez.
Los semáforos permanecen fuera de servicio, lo que ha obligado a la Dirección de Tránsito Municipal a mantener un operativo especial para coordinar la circulación vehicular y evitar accidentes en un crucero que opera temporalmente sin semaforización. Personal de Tránsito se encuentra en el lugar para agilizar el flujo, orientar a conductores y peatones, y prevenir incidentes.
Ante esta situación, las autoridades municipales hicieron un llamado a la ciudadanía para conducir con extrema precaución, respetar las indicaciones de los agentes viales y, de ser posible, anticipar sus tiempos de traslado o utilizar rutas alternas mientras se instalan los nuevos postes.
La celebración, que se concentró en la Avenida Juárez, también estuvo marcada por la caída de una joven desde el monumento a Benito Juárez durante los festejos por la victoria de México sobre Corea del Norte, lo que llevó al Gobierno de la Ciudad a colocar estructuras metálicas alrededor del Ángel de la Avenida Juárez para impedir que las personas escalaran el sitio. Sin embargo, durante la noche del 30 de junio, varios aficionados derribaron estas vallas y volvieron a subir al monumento, desafiando las medidas de seguridad.
Este tipo de incidentes pone en evidencia la necesidad de fortalecer no solo la seguridad en espacios públicos durante eventos masivos, sino también la infraestructura urbana para garantizar la movilidad y la protección de los ciudadanos. En este contexto, proyectos como el cablebús o teleférico que se planea construir en Puebla podrían ofrecer alternativas de transporte más seguras y eficientes, contribuyendo a descongestionar las avenidas principales y a reducir riesgos en celebraciones multitudinarias.
La coordinación entre autoridades y ciudadanía será clave para evitar que la euforia deportiva derive en daños materiales y riesgos para la integridad física, especialmente en un momento en que la ciudad se prepara para modernizar su sistema de transporte y mejorar la calidad de vida de sus habitantes.





