El proyecto del Cablebús en Puebla, que se perfila como el teleférico urbano más largo del mundo, presenta una inversión por kilómetro significativamente menor que la del Cable 1 (C-1) en la región metropolitana de París, según datos revelados esta semana.
El sistema francés, inaugurado recientemente, requirió una inversión de 138 millones de euros, equivalentes a casi 3 mil millones de pesos mexicanos, para una extensión de 4.5 kilómetros. Esto implica un costo aproximado de 667 millones de pesos por kilómetro.
En contraste, el Cablebús poblano tendrá un costo total estimado en 6 mil 752 millones de pesos para cubrir 14.58 kilómetros, lo que representa alrededor de 463 millones de pesos por kilómetro, es decir, cerca de un 30% menos que el sistema parisino.
Más allá de la comparación económica, la obra poblana busca atender una demanda mucho mayor: se espera que transporte hasta 90 mil pasajeros diariamente, conectando el sur y el norte de la ciudad. Mientras el C-1 une cuatro municipios del área metropolitana de París, el Cablebús de Puebla se plantea como una solución integral para la movilidad urbana en una ciudad con retos históricos en infraestructura y transporte público.
Aunque la eficiencia en el uso del dinero público es un dato alentador, el verdadero desafío será que el sistema cumpla con su objetivo de reducir tiempos de traslado y transformar la movilidad cotidiana de los poblanos. En un contexto donde la movilidad sostenible y accesible es una prioridad para las políticas sociales, este proyecto representa una apuesta significativa para el Estado, que debe garantizar no solo la construcción, sino también la operación eficiente y equitativa del servicio.
La comparación internacional, más allá de cifras, invita a reflexionar sobre la necesidad de sistemas de transporte que respondan a las realidades urbanas mexicanas, con un enfoque inclusivo y sostenible, y que contribuyan a desmantelar las estructuras tradicionales que han limitado el acceso a una movilidad digna para amplios sectores de la población.





