Un doble terremoto de magnitudes 7.2 y 7.5 sacudió Venezuela el miércoles, dejando un saldo preliminar de al menos 164 muertos y cerca de 1,000 heridos, según reportes oficiales. La región más afectada es La Guaira, estado costero ubicado a apenas 30 kilómetros de Caracas, declarado “zona de desastre” tras el desastre natural.
El origen de estos sismos se encuentra en la compleja interacción entre las placas tectónicas del Caribe y Sudamérica, específicamente en la red de fallas de Boconó, San Sebastián y El Pilar, consideradas las más activas y peligrosas del país. Estas placas no chocan frontalmente, sino que se deslizan en direcciones opuestas, acumulando una enorme tensión sísmica que finalmente se liberó en estos movimientos telúricos.
La Guaira, conocida como la puerta de entrada a Venezuela y principal balneario de los caraqueños, ha sufrido el colapso de más de 100 edificios, según informó la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA). La presidenta en funciones, Delcy Rodríguez, autorizó el despliegue de equipos urbanos de búsqueda y rescate de la ONU para apoyar la asistencia internacional, concentrándose en La Guaira y Caracas como zonas prioritarias.
Rodríguez calificó la situación como una “verdadera tragedia” y recordó que no es la primera vez que esta región enfrenta un desastre de esta magnitud. En 1999, la llamada “tragedia de Vargas” dejó miles de muertos y daños estructurales irreparables tras lluvias e inundaciones que sepultaron poblaciones enteras. A casi tres décadas de aquel evento, la zona aún no se había recuperado del todo y ahora vuelve a enfrentar una devastación similar.
Mientras los equipos de rescate continúan buscando sobrevivientes entre los escombros, la magnitud del desastre en La Guaira sigue sin aclararse completamente, y las autoridades mantienen la alerta ante posibles réplicas. Este doble terremoto pone en evidencia la vulnerabilidad de las infraestructuras y la necesidad de fortalecer sistemas de prevención y respuesta ante desastres naturales en Venezuela, un país que históricamente ha sufrido las consecuencias de su ubicación geológica.





