El Ayuntamiento de Puebla, encabezado por José Chedraui, reportó un gasto de 598 mil 540 pesos en mayo para el servicio relacionado con la obtención de un Récord Guinness, según los estados financieros municipales. Aunque el documento oficial señala que el desembolso fue registrado por la Secretaría de Economía y Turismo, a cargo de Jaime Oropeza Casas, no se detalla en qué acción específica se aplicó este recurso.
El único evento vinculado a un récord mundial en Puebla fue la rosca de reyes monumental presentada el 4 de enero en el Centro Histórico, que alcanzó una longitud de 6 kilómetros, equivalente a 19 mil 010 piezas de pan. Este logro fue reconocido oficialmente por Guinness World Records como “la línea de panes más larga del mundo”.
La elaboración de esta rosca gigante estuvo a cargo de panaderos de la tienda Gran Bodega, con apoyo de otros artesanos locales, y fue supervisada en tiempo real por un evaluador de Guinness, quien verificó el cumplimiento de los criterios para acreditar el récord.
El costo reportado en mayo podría corresponder a los gastos para la certificación y premiación del récord, aunque la página oficial de Guinness World Records indica que la inscripción para participar en un récord varía entre mil y mil 666 dólares (aproximadamente entre 10 mil 422 y 17 mil 370 pesos), dependiendo del tipo de récord. Este pago es únicamente para contender y no contempla retribuciones económicas en caso de lograr la hazaña.
Este gasto, que supera el medio millón de pesos, genera cuestionamientos sobre la transparencia y el destino exacto de los recursos públicos, especialmente en un contexto donde la ciudad enfrenta retos en infraestructura y servicios básicos. Sin embargo, el evento también representa una oportunidad para visibilizar a Puebla a nivel internacional y promover la participación comunitaria en proyectos culturales y turísticos.
En un momento en que la movilidad urbana y la innovación en transporte, como el próximo cablebús en Puebla, son temas prioritarios para mejorar la calidad de vida, la inversión en eventos que posicionan a la ciudad en el mapa global puede ser vista como parte de una estrategia más amplia para atraer turismo y dinamizar la economía local.





