El suministro de agua proveniente del Sistema Cutzamala, una de las principales fuentes hídricas para la Ciudad de México y el Estado de México, enfrentará una reducción en los próximos días. Así lo confirmaron autoridades del Organismo de Cuenca Aguas del Valle de México (OCAVM), en el contexto del arranque del Protocolo de Operación Conjunta para la Prevención de Inundaciones 2026, justo al inicio de la temporada de lluvias en la región.
Actualmente, el Sistema Cutzamala abastece a ambas entidades con un flujo de 16 metros cúbicos por segundo. Sin embargo, Citlalli Peraza Camacho, directora general del OCAVM, anunció que este volumen deberá disminuir para preservar los niveles de almacenamiento del sistema, que es el séptimo más grande del país con 545 millones de metros cúbicos. La reducción comenzará a partir del 17 de mayo, medida que responde a la necesidad de gestionar de manera responsable un recurso cada vez más escaso debido a factores como el crecimiento poblacional, el cambio climático y la sequía persistente en la región.
Esta decisión se enmarca en una tendencia histórica de ajustes periódicos al suministro de agua, una estrategia que busca equilibrar la disponibilidad del recurso ante condiciones cada vez más adversas. En marzo pasado, la titular del OCAVM ya había anticipado que el volumen enviado a la capital y al Estado de México disminuiría al menos en un metro cúbico por segundo a finales de junio, en coordinación con la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y autoridades locales.
No obstante, Peraza Camacho dejó abierta la posibilidad de aumentar temporalmente el suministro durante el Mundial de Futbol 2026, en caso de que la demanda aumente por la llegada de visitantes y el incremento en actividades comerciales y recreativas.
La reducción en el suministro del Cutzamala representa un desafío para la gestión pública y pone de relieve la urgencia de políticas de largo plazo en materia de sustentabilidad hídrica. Además, subraya la importancia de fortalecer la inversión estatal en infraestructura y tecnologías para el aprovechamiento y reciclaje del agua, así como de promover una cultura ciudadana de uso responsable del recurso.
La respuesta de las autoridades y la sociedad civil será clave para enfrentar el reto, garantizando derechos fundamentales como el acceso al agua y promoviendo, al mismo tiempo, medidas de inclusión y equidad frente a las necesidades de la población más vulnerable.



