La tarde del domingo 12 de julio de 2026, un hombre fue encontrado atado a un poste de telefonía en el municipio de Cárdenas, Tabasco, tras haber sido privado de la libertad y torturado. El hallazgo ocurrió sobre la carretera que conecta la Entrada 9 con la ranchería Santa Teresa, en el sector conocido como La Seis, donde habitantes de la zona descubrieron al sujeto con los ojos vendados con cinta industrial y evidentes signos de violencia.
Junto al cuerpo, los agresores dejaron una cartulina verde con un mensaje que vinculaba el castigo con un presunto caso de violencia intrafamiliar: “Esto me pasó por haberle pegado a mis papás. Estoy agradecido porque no me mataron”.
Según testimonios de los vecinos que encontraron al hombre, este aún presentaba signos vitales al momento del hallazgo, pero la respuesta de los cuerpos de emergencia fue tardía. La demora en la llegada de ambulancias y personal de rescate provocó que el hombre falleciera en el lugar debido a la gravedad de las lesiones sufridas durante el cautiverio.
Elementos de las policías preventiva y estatal acudieron como primeros respondientes para asegurar la escena y preservar indicios, mientras que peritos y agentes de la Policía de Investigación de la Fiscalía General del Estado de Tabasco (FGE) realizaron el procesamiento del área y el levantamiento del cuerpo. Los restos fueron trasladados al Servicio Médico Forense para la necropsia correspondiente, y el Ministerio Público abrió una carpeta de investigación por homicidio calificado.
Este caso expone la compleja realidad de la violencia intrafamiliar y la justicia por mano propia en regiones donde la respuesta institucional es insuficiente, un fenómeno que demanda atención urgente para garantizar la protección de los derechos humanos y la integridad de las personas.





