El Comando Central del Ejército de Estados Unidos (Centcom) confirmó que el pasado domingo 12 de julio de 2026 utilizó por primera vez en combate drones marítimos para atacar un centro de mantenimiento de submarinos y embarcaciones en Irán. La acción se dirigió contra la Base Naval de Bandar Abbas, un puerto estratégico en el Golfo Pérsico.
En un comunicado acompañado de un video difundido en redes sociales, Centcom detalló que tres embarcaciones no tripuladas Corsair impactaron con éxito la instalación iraní mediante “múltiples drones de superficie para ataques unidireccionales”. Este hecho marca un hito en la evolución tecnológica y táctica del ejército estadounidense, que amplía su arsenal con vehículos autónomos en zonas marítimas, un terreno tradicionalmente dominado por fuerzas tripuladas.
El ataque estadounidense fue una respuesta directa al bombardeo iraní contra un buque portacontenedores en el estrecho de Ormuz, ocurrido también el domingo 12 de julio. Esta vía marítima es vital para el transporte global de petróleo y gas, y ha sido objeto de tensiones crecientes desde que Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra el 28 de febrero de este año.
Irán sostiene que tiene derecho a controlar el tráfico en el estrecho y a cobrar tarifas conforme a un acuerdo de paz provisional alcanzado el mes pasado. Sin embargo, Washington rechaza esta interpretación, apelando al derecho internacional que garantiza la libertad de navegación, y ha intentado establecer rutas alternativas para evadir el control iraní.
Este episodio se da en un contexto de negociaciones estancadas entre ambas potencias, que están a mitad del plazo de 60 días para alcanzar un acuerdo definitivo que ponga fin a la guerra y resuelva el conflicto nuclear iraní. En lugar de avances diplomáticos, la escalada de ataques en el estrecho ha aumentado el riesgo de un conflicto a gran escala y amenaza con desestabilizar aún más la economía global.
La tensión se intensificó la semana pasada, cuando el expresidente Donald Trump declaró terminado el acuerdo marco de alto el fuego firmado el 17 de junio, citando los continuos ataques iraníes a embarcaciones en Ormuz, por donde transitaba antes de la guerra cerca del 20% del crudo mundial.
En respuesta, Estados Unidos reportó haber atacado durante el fin de semana aproximadamente 140 objetivos militares iraníes con municiones de precisión lanzadas desde aviones de combate, drones y buques navales. Por su parte, Irán ha bombardeado a países aliados de Washington en la región, como Kuwait, Baréin, Catar, Jordania, Omán y Emiratos Árabes Unidos, incrementando la complejidad del conflicto.
Este nuevo uso de drones marítimos refleja la creciente sofisticación de la guerra tecnológica y plantea interrogantes sobre la escalada y el control de la violencia en una región clave para la estabilidad energética mundial. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con preocupación el deterioro de las vías diplomáticas y el riesgo de un conflicto abierto que podría tener consecuencias globales.





