Después de 12 años prófuga, Francesca Soliman Minutti fue detenida en Atlixco, Puebla, por su presunta participación en un secuestro ocurrido en 2014. La orden de aprehensión contra ella permanecía vigente desde entonces, y su captura representa un avance en uno de los casos pendientes más antiguos en la entidad.
Soliman Minutti es conocida en la región por ser propietaria de la cadena de cafeterías y neverías Topolino, con presencia en Puebla y municipios cercanos. Aunque en redes sociales y algunos reportes iniciales se difundió erróneamente que había sido regidora, no existen registros oficiales que confirmen que haya ocupado un cargo público de elección popular.
El caso que la vincula con el secuestro fue investigado originalmente por la Procuraduría General de Justicia de Puebla en 2014. Durante más de una década, la empresaria logró evadir a las autoridades hasta su detención reciente en Atlixco, donde fue puesta a disposición de un juez para que se determine su responsabilidad penal conforme avance el proceso judicial.
La cadena Topolino ya había estado en el centro de la atención pública por denuncias laborales y otros señalamientos relacionados con la empresa, lo que añade un contexto complejo a la figura de su propietaria.
Este episodio pone en evidencia la persistencia de casos de violencia y la importancia de la acción judicial para garantizar justicia, en un estado donde la inseguridad ha sido un desafío constante. Mientras tanto, la detención de Soliman Minutti reabre el debate sobre la impunidad y la necesidad de fortalecer los mecanismos de control y transparencia en todos los ámbitos, incluyendo el empresarial.





