La desaparición de Kelly Ariadne Gerardo Grajales, nieta de la icónica cantante veracruzana Paquita la del Barrio, mantiene en vilo a familiares, autoridades y sociedad civil desde el pasado 20 de mayo, cuando fue vista por última vez en San Miguel de Allende, Guanajuato.
Con 28 años, Kelly había ingresado días antes a un centro de rehabilitación en ese municipio, donde buscaba superar problemas personales. Sin embargo, según reportes oficiales, la joven abandonó el anexo por sus propios medios, dejando algunas pertenencias atrás. Esta versión, proporcionada por los responsables del lugar, ha generado dudas entre sus allegados, quienes cuestionan la falta de registros audiovisuales que confirmen cómo ocurrió su salida.
La Comisión Estatal de Búsqueda de Personas de Guanajuato activó una ficha para localizarla y mantiene vigente la alerta, mientras familiares y amigos intensifican los llamados a la ciudadanía para compartir cualquier información que ayude a encontrarla. En su cuenta de X (antes Twitter), la dependencia publicó: “¿La has visto? Tu apoyo puede marcar la diferencia. Si tienes algún dato que ayude a localizar a Kelly Ariadne Gerardo Grajales, compártelo con nosotros. Cada información suma. 473 735 3636 ext. 3881 | 473 139 6457. #BúsquedasGto”.
La desaparición de Kelly adquirió relevancia nacional no solo por su parentesco con Francisca Viveros Barradas, nombre real de Paquita la del Barrio, sino también porque la joven había mantenido una vida alejada de los reflectores y la fama que caracterizó a su abuela.
A más de un mes de su ausencia, la incertidumbre persiste y la familia sigue esperando respuestas claras que permitan esclarecer lo ocurrido y lograr su regreso seguro. Este caso pone en evidencia la vulnerabilidad de quienes enfrentan procesos de rehabilitación y la necesidad de fortalecer los mecanismos de protección y seguimiento en estos espacios, para evitar que situaciones similares se repitan.





