La Selección Mexicana confirmó su pase a la siguiente fase del Mundial 2026 al vencer 1-0 a Corea del Sur, resultado que lo posiciona como líder del Grupo A con seis puntos. Este triunfo, logrado el lunes 22 de junio de 2026, otorga al director técnico Javier Aguirre la posibilidad de modificar su alineación para el último partido de la fase de grupos contra Chequia.
Con el primer puesto asegurado, México tiene la ventaja de que incluso si pierde ante Chequia y Corea gana, mantendría la cima del grupo gracias al criterio de desempate basado en el resultado directo entre ambos equipos. Esta situación abre un debate que ha ganado fuerza en redes y medios especializados: ¿podría Guillermo “Memo” Ochoa ser titular en el próximo encuentro?
Ochoa, quien disputa su sexta Copa Mundial FIFA, es uno de los jugadores más emblemáticos del Tricolor. Su trayectoria en mundiales es notable: 11 partidos jugados, con cinco victorias, dos empates y cuatro derrotas. Entre sus momentos más destacados están una espectacular atajada sobre la línea de meta a Neymar Jr. en Brasil 2014 y un penal detenido a Robert Lewandowski en Qatar 2022.
A pesar de su reconocimiento internacional, Ochoa no ha sido titular en esta edición, relegado primero por Luis Malagón y luego por ‘Tala’ Rangel. Sin embargo, la lesión de Malagón lo ha colocado nuevamente como la segunda opción, justo detrás de Rangel. Con la clasificación asegurada, Aguirre podría darle a Ochoa la oportunidad de cerrar su ciclo mundialista con un partido que muchos consideran justo para un portero de su calibre y legado.
Históricamente, México no ha utilizado a dos porteros en un mismo Mundial desde hace 48 años, cuando en la Copa Mundial de 1978 en Argentina alternaron Pilar Reyes y Pedro Soto. Desde entonces, solo cinco guardametas han defendido el arco mexicano en ediciones mundialistas, siendo Ochoa el que más participaciones acumula con tres torneos disputados.
La posible inclusión de Memo Ochoa en el duelo contra Chequia no solo representa un reconocimiento a su trayectoria, sino también un símbolo de la continuidad y la experiencia que México necesita para avanzar en un Mundial que se juega en casa. En un contexto donde la presión y las expectativas son altas, la decisión de Aguirre podría marcar un momento histórico para el fútbol mexicano.





