Washington. El domingo 14 de junio de 2026, Estados Unidos e Irán alcanzaron un acuerdo de paz que pone fin de manera “inmediata y permanente” a las operaciones militares en todos los frentes, incluido Líbano, marcando la señal más clara hasta ahora de que la guerra en Medio Oriente está cerca de concluir tras más de tres meses de enfrentamientos.
El convenio será formalmente firmado el viernes 19 de junio en una ceremonia en Ginebra, Suiza, aunque los detalles específicos del acuerdo permanecen reservados.
El presidente estadounidense, Donald Trump, celebró el acuerdo en su red Truth Social: “El acuerdo con la república islámica de Irán ya está completo. ¡Felicitaciones a todos!”, mientras que el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, mediador en las negociaciones, confirmó que ambas partes llegaron a un entendimiento y agradeció el liderazgo de Qatar, Arabia Saudita y Turquía en el proceso.
Por su parte, el viceministro de Asuntos Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, confirmó que el memorando de entendimiento fue aprobado de forma definitiva y que el bloqueo naval estadounidense contra Irán comenzaría a levantarse la madrugada del lunes 15 de junio. Sin embargo, advirtió que la desconfianza hacia Washington persiste y que se vigilará el cumplimiento de sus compromisos.
El acuerdo contempla, según la agencia iraní Mehr, el desbloqueo de 25 mil millones de dólares en activos iraníes congelados durante las negociaciones. Además, se prevé que en 60 días comiencen nuevas conversaciones para alcanzar un acuerdo final, aunque la cautela persiste en Teherán.
En paralelo, las potencias del G-7 iniciaron este lunes 15 de junio en Evian, Francia, discusiones sobre las implicaciones del acuerdo y la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz. Los países del E4 —Reino Unido, Francia, Alemania e Italia— manifestaron su disposición a levantar sanciones contra Irán en respuesta a las medidas adoptadas respecto a su programa nuclear, reiterando su compromiso para evitar que Irán adquiera armas nucleares.
El proceso estuvo a punto de colapsar tras un bombardeo israelí en Líbano que dejó tres muertos y 15 heridos, en represalia por un ataque con drones atribuido al movimiento proiraní Hezbollah, que negó su participación. Este incidente generó tensiones que el jefe negociador iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, interpretó como una muestra de la falta de voluntad o capacidad de Estados Unidos para cumplir sus compromisos.
Donald Trump criticó duramente el ataque israelí y responsabilizó al primer ministro Benjamin Netanyahu, a quien calificó de carecer de juicio, en declaraciones a Axios. Netanyahu, prófugo de la Corte Penal Internacional, sostuvo que Israel no tolerará ataques contra su territorio y anunció la eliminación de un comandante de Hezbollah presuntamente responsable de la muerte de soldados estadounidenses.
El secretario general de la ONU, António Guterres, condenó los bombardeos en Beirut por ocurrir en un momento crucial para la paz, advirtiendo sobre el impacto devastador del conflicto en la economía global.
Expertos como Robert Malley, enviado especial para Irán durante la administración Obama, reconocen que el acuerdo es una condena clara a la guerra que ha cobrado miles de vidas, principalmente en Irán y Líbano, desde que comenzaron los ataques en febrero. Sin embargo, el ex presidente Barack Obama expresó escepticismo sobre que este nuevo pacto suponga una mejora significativa respecto al acuerdo de 2015.
Hasta el momento, Israel no ha emitido una reacción oficial





